3 jul 2014

La Mejor Oferta: Una fuerte apuesta al arte y al amor

* * * *   MUY BUENA

Giuseppe Tornatore ha vuelto. El gran director italiano, que allá por 1988 nos conmovió hasta el alma con su obra maestra “Cinema Paradiso”, nos trae una producción italiana de alta calidad y protagonizada por actores ingleses. Comparándola con la cinta que lo hizo acreedor del Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa, “La Migliore Offerta” no es una oda a la infancia y a los tiempos añorados. Aquí vamos a encontrar un poco más de oscuridad que de luz. Una veta distinta, presentada de manera incisiva, con mucho sentido artístico, desbordante por momentos y atrapante.
Tornatore nos presenta un impecable diseño de producción, mostrando de manera excéntrica el ambiente de la compraventa de obras de arte de alto valor económico. Es en ese ámbito donde Virgil Oldman (Geoffrey Rush), un exitoso experto en arte y agente de subastas se mueve con solvencia. Frío, egoísta y manipulador, convive con la soledad para disfrutar con ella de su fastuosa colección de retratos femeninos del siglo XVII y XVIII. Hasta que la llamada de una extraña joven acapara toda su atención. Dueña de una villa nutrida de valiosas antigüedades, la misteriosa mujer (Sylvia Hoeks) le encarga la tasación y la venta de sus pertenencias. Confinada detrás de las paredes de su casa, Claire sufre una extraña enfermedad psicológica que la mantiene aislada del mundo. El deseo de ayudar a transformar la vida de la mujer que es lo que motivará a que Virgil atraviese las barreras de sus propios impedimentos.
Si algo hay que destacar de esta cinta es que cada escenario es recreado de manera detallada para retratarnos casi esa misma sociedad eurocéntrica extravagante que Paolo Sorrentino puso en jaque con “La Grande Bellezza” (2013). Si la vieron, podrán hallar elementos comunes entre ambas cintas, los que no se reducen solamente a los artísticos. No sé si es una moda o una necesidad la de desnudar la decadencia social europea que divaga entre el arte renacentista y los excesos modernos, pero parece que su director apela a ello, aunque con un efecto no tan directo como el de Sorrentino.
Otra leyenda del cine italiano, el compositor Ennio Morricone, vuelve a colaborar con Tornatore realizando una clásica banda sonora que se encarga de subrayar los momentos de tensión, suspenso y amor que presenta la historia. En este sentido, Morricone aborda con talento sublime la amplia variedad que caracteriza una trama que roza el drama, el suspenso, el romance y el thriller.
La historia es una invitación a la reflexión sobre lo verdadero, lo falso, lo real, lo genuino y lo ficticio, presentando conceptos que permiten al espectador realizar un ejercicio mental no obligatorio acerca del modo de construir nuestras realidades. “Todo puede falsificarse. La alegría, el dolor, el odio, la enfermedad, la recuperación... hasta el amor”. Que una cinta permita activar el pensamiento es algo que se agradece y te coloca en el compromiso de asumir esa invitación.
Quizás esa riqueza de contenido es puesta de manifiesto, entre otras cosas, por la excelente labor interpretativa de Geoffrey Rush, un actor que con todo su esplendor toma el peso de la historia en sus hombros. Donald Sutherland y Jim Sturgess hacen lo suyo, cerrando el elenco de figuras.
Sin nada para cuestionar, esta última película de Giuseppe te mantendrá atento y maravillado. Es que todo está finamente engarzado, del mismo modo en que lo están los engranajes del autómata que introduce la trama para explicitar las consecuencias de la apuesta de Virgil y recordarle que “siempre hay algo auténtico oculto en toda falsificación”. Y vaya que lo hay.

Crítica realizada por Leonardo Arce.



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