* * REGULAR
Vuelven Shawn Levy, Ben Stiller y sus aventuras en el museo. El problema es que vuelven con poca nafta.
La primera parte de esta trilogía planteaba una idea copada que permitía jugar mucho con los efectos visuales y la fantasía. La historia de fondo, si bien no era una maravilla, mantenía interesado al espectador y lo devolvía por un rato a la niñez. Poder ver a actores míticos de la comedia como Dick Van Dyke, Mickey Rooney y Bill Cobbs en acción nuevamente y disfrutar también de personajes históricos resultaba divertido. "Una noche en el museo" nunca fue una cosa de locos, pero entretenía. Luego llegó una floja secuela que, más allá de los efectos visuales, presentaba prácticamente lo mismo.

