Mostrando las entradas con la etiqueta Robin Williams. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Robin Williams. Mostrar todas las entradas

28 feb 2015

La mirada del amor: Mirada poco profunda

* * *     BUENA

Drama adulto muy dramático, pero que no molesta. Así podemos definir a esta cinta protagonizada por Annette Benning (“Belleza Americana”) y Ed Harris (“Pollock”), a quien se le suma el extrañable Robin Williams, en sus últimas colaboraciones en el cine. Pero con esto no quiero decir que la trama esté diseñada para inducir el llanto del público. Todo lo contrario: cuenta una historia muy particular a través de un personaje que busca el renacer de su vida para creer en la posibilidad de darse una oportunidad. Un instinto casi de superación con el que muchos pueden identificarse.
No hay dudas de que los nominados al Oscar Annette Benning y Ed Harris, como protagonistas de esta cinta, demuestran toda su pericia actoral y llevan a buen puerto sus personajes.

10 ene 2015

Una noche en el museo 3, el secreto de la tumba: Un cierre débil

* *     REGULAR

Vuelven Shawn Levy, Ben Stiller y sus aventuras en el museo. El problema es que vuelven con poca nafta.

La primera parte de esta trilogía planteaba una idea copada que permitía jugar mucho con los efectos visuales y la fantasía. La historia de fondo, si bien no era una maravilla, mantenía interesado al espectador y lo devolvía por un rato a la niñez. Poder ver a actores míticos de la comedia como Dick Van Dyke, Mickey Rooney y Bill Cobbs en acción nuevamente y disfrutar también de personajes históricos resultaba divertido. "Una noche en el museo" nunca fue una cosa de locos, pero entretenía. Luego llegó una floja secuela que, más allá de los efectos visuales, presentaba prácticamente lo mismo.

13 nov 2013

El Mayordomo: Una mirada sobre el racismo y los derechos civiles

* * *     BUENA

El aclamado director de “Precious” (2009), Lee Daniels, nos propone una cinta que cuenta la historia sobre las barreras impuestas por la discriminación y el odio racial en Estados Unidos, el despertar de la conciencia por parte de los oprimidos a través de la lucha por las conquistas civiles y la mirada de alguien quien fue preparado para exclusivamente servir. Buena parte de la historia  norteamericana pasa por las manos de Daniels, quien nos ofrece un producto con imágenes de archivo pero con ciertas falencias desde lo argumental.
Cecil Gaines (Forrest Whitaker), un mayordomo de la Casa Blanca que prestó sus servicios entre 1957 y 1986, a lo largo de varias administraciones presidenciales que tuvieron que afrontar los problemas generados por el racismo y la lucha de los derechos civiles de las minorías en Estados Unidos. Estas fricciones sociales rompieron ciertos esquemas del mismo modo en que Cecil los rompía con cada taza de café que sirve y un par de palabras que le dirige al presidente de turno.
El ganador del Oscar por “El último Rey de Escocia” (2006), Forrest Whitaker, compone un personaje que lo va explotando desde muy adentro, imprimiéndole un carácter tranquilo y dócil, pero con una extrema fortaleza. La Academia de Hollywood debería considerar esta interpretación. La famosa presentadora de la televisión norteamericana, Oprah Winfrey, brilla como Gloria, la esposa de Cecil, y quizás estemos ante una interpretación presente en los premios Oscar en la categoría de Mejor Actriz de Reparto. Completa un muy buen elenco las pequeñas intervenciones de Robin Williams y Alan Rickman (ambos como presidentes norteamericanos), sumadas a las de Cuba Gooding Jr., Terrence Howard, Lenny Kravitz y Mariah Carey, entre otros.
El modo en que esta película es presentada en la pantalla hizo que mi mente rememorara una perla del cine: me refiero a “Forrest Gump” (1994) de Robert Zemeckis. En esta multipremiada cinta, gran parte de la historia norteamericana del siglo XX se expone tangencialmente a través de la mirada y las vivencias de un personaje: Forrest. Lee Daniels parece optar por presentar el argumento de su obra de la misma manera en que lo hizo Zemeckis. Pero en “El Mayordomo”, esos hechos no son presentados exclusivamente desde la óptica de nuestro protagonista, sino también a través de la de su hijo; Louis, cuya vida se cuenta en un arco argumental secundario que, por momentos, se hace una línea principal. Al ser dos personajes antagónicos desde sus posiciones políticas, no se logra cierta armonía en esas miradas y, aún cuando el director opta por jugar con la contraposición de ópticas, tampoco enriquece la historia. El efecto “Forrest” se queda a mitad de camino, como si fuese una mera buena intención. Pese a ello, la historia racial está bien presentada.
Otro punto que merece mencionar consiste en las dificultades de Daniels para generar un ambiente emotivo. Muchas escenas podrían haberle robado alguna que otra lágrima al espectador. Pero esa magia no logra explotar y es una pena porque una lágrima levanta el espíritu de quien la ve, teniendo en cuenta de que se trata de una cinta que supera las dos horas de duración.
En los ´90, diríamos que “El Mayordomo” arrasaría en una noche de entrega de premios de la Academia, ya que tiene todos los elementos para hacerlo: un modo formal de para dirigir una cinta, aspectos técnicos y artísticos muy cuidados, poderosas actuaciones y un guión que relata la vida de una personaje contada con detalles de la historia norteamericana como contexto. No habría académico que se resista a votarla como Mejor Película. Hoy, las cosas han cambiado y difícilmente veremos a “El Mayordomo” ingresar entre las nueve/diez películas que aspiren a la máxima candidatura del Oscar. Aunque puede “manotear” un par de nominaciones. No dudo de ello.

Crítica realizada por Leonardo Arce.



12 jun 2013

El gran casamiento: Cuando el reparto pretende sostener lo insostenible

*         MALA

Un nuevo exponente de la comedia liviana norteamericana. Otra película que se suma a una cada vez más nutrida lista de fiascos que confinan el género al lugar menos deseado del cine: al descrédito. Un nuevo intento que condena a la comedia romántica al filo de la guillotina. “El gran casamiento” es la nueva reina francesa María Antonieta, que camina con orgullo hacia un verdugo sediento de sangre. Porque, honestamente, se trata de una película indigerible.
Un guión parchado pero descosido, que toma lo mejor y lo peor de los componentes elementales de una comedia, se encarga de contar la historia de Alexandro (Ben Barnes) y Missy (Amanda Seyfried), una joven pareja que transita los preparativos de su boda. Los padres adoptivos del novio, Ellie Griffin (Diane Keaton) y Don (Robert DeNiro), vuelven a reunirse tras diez años de haberse separado, a causa de que éste la engañó con su mejor amiga, Bebe (Susan Sarandon). La trama se tensa cuando Alexandro les anuncia que su madre biológica viajará desde Brasil para asistir a la boda y que, a causa de sus creencias religiosas, no debe enterarse de que Ellie y Don se encuentran separados. Por ello, deberán aparentar que son un matrimonio tradicional y feliz, causando el malestar de Bebe.
Una historia bastante sencilla y simple no impide que un director pueda proponer una elaboración personal atractiva en el modo de presentarla, a los fines de hacerla tolerante a los ojos no muy exigentes de la audiencia. Alguien con talento hubiese aprovechado este mediocre libreto para realizar una película medianamente aceptable. Si la idea de los productores y del director era promover un espacio de diversión para el público, creo que deberían reintegrar el precio de varias entradas del cine.
Sin una pizca de gracia, con guiños cómicos repetitivos, carente de toda originalidad y pretendiendo introducir innecesariamente ribetes dramáticos a través de tramas secundarias, la historia no redondea los personajes y las relaciones que entablan entre sí. No resulta lógica, por ejemplo, la relación conflictiva de un padre con su hija a lo largo de toda la película para culminar, en sus últimos tres minutos, a las sonrisitas. ¿Cuándo se produjo el quiebre positivo de ese vínculo? Nunca quedó claro. Y subrayo algo intolerante: no creo que el recurso de ver a los personajes cayéndose al agua tontamente logre robar algunas risas. ¡Vamos guionistas! ¡Vale usar el ingenio y la imaginación!
Sin lugar a dudas, la historia recae en los hombros de un reparto de lujo integrado por excelentes actores como Robert DeNiro, Diane Keaton, Susan Sarandon y Robin Williams (quien parece repetir su papel de “Licencia para casarse”), constituyendo esto su único punto fuerte. Pero tratan de remar contra la corriente, no logrando ninguno de ellos realzar y defender esta historia que no se está a la altura de semejantes talentos. Un desperdicio tremendo contar con este elenco estelar y, asimismo, irse a pique.
Subestimar al público es una herramienta muy bien utilizada por los creativos hollywodenses actuales. Las comedias románticas actuales parecen salir todas completas, con aderezo y fritas, como si fueran una promoción ocasional de una rotisería. Afortunadamente, el público las compra, pero no se chupa el dedo...

Crítica realizada por Leonardo Arce



24 nov 2011

Happy Feet 2: Antártida simpaticona

* * *     BUENA

"Happy Feet 2" es la última animación de los estudios Warner Bros, que debo decir, a pesar de que los pingüinos me caen gordos (no me maten... me pasa desde chiquito) y el film no está teniendo mucho éxito mundial, a mi me gustó. No es una cosa de locos, ni te va a cambiar la vida, pero si sos de los que disfrutan de las películas animadas o tenés hijos, sobrinos o hermanitos para llevar la vas a pasar bien. La calidad de la animación es buenísima y muy colorida, pintando la pantalla de azules y blancos que transportan al público a un ambiente helado lleno de animales interesantes y divertidos, anaranjados, grises, marrones, amarillos y verdes muy bien utilizados, por lo que en el aspecto técnico se merece un aplauso. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...