"Nieve Negra" es el nuevo film de Ricardo Darín, o al menos así se está vendiendo por todos lados y seamos sinceros, es lo que más atrae. Me encantaría decir que si no estuviera Darín la película tendría el mismo éxito de recaudación que viene cosechando, pero no es la realidad. El actor argentino convierte en oro todo lo que toca y este trabajo de Martín Hodara no es la excepción. Ha llegado a un punto de su carrera en el que tranquilamente podemos decir que es el actor argentino más influyente y con más seguidores en la actualidad. En realidad su rol en esta producción hispano-argentina es bastante más acotado de lo que imaginamos, pero ya llegaremos a eso.
"Relatos Salvajes" de Damián Szifrón ("Tiempo de valientes", "El fondo del mar") generó muchas expectativas desde su promoción y la verdad es que no defraudó ni un poquito. El joven director vuelve a la carga con mucha fuerza y nos ofrece 6 cortos distintos pero a la vez entrelazados y atravesados por la violencia que tenemos los argentinos en el adn de nuestra sociedad. ¿Por qué es tan grosa esta película y gustó tanto a los argentinos? Porque funciona como un espejo cómico, directo y sincero de la furia que se viene enquistando y manifestando en nuestra sociedad como consecuencia de la vorágine del día a día, el deterioro de la instituciones y la pérdida de valores. "Relatos Salvajes" nos muestra a nosotros mismos, un tanto exagerados, en distintos personajes que pasan por situaciones extremas, que hacen estallar su lado más violento. Los acontecimientos son tan cotidianos, tan cercanos a lo que nos sucede día a día, que casi no hay manera de no sentirse identificado con alguna de sus historias, que debo decir, son bastante originales y de lo más variadas. El primer relato de todos protagonizado por Darío Grandinetti, "Pasternak", ya nos marca la dinámica de lo que va a venir. Historias comunes marcadas por hechos de violencia extrema mostradas en clave de comedia negra (negrísima) y bizarra, bien como nos gusta a los argentinos. Uno de los productores fue el mismísimo Pedro Almodóvar ("La piel que habito", "Hable con ella"). Su manto de bizarreada humana se puede apreciar en los 6 cortos de Szifrón. Los demás relatos por orden de aparición son "Las ratas" (Rita Cortese y Julieta Zylberberg), "El más fuerte" (Leonardo Sbaraglia y Walter Donado), "Bombita" (Ricardo Darín y Nancy Dupláa), "La propuesta" (Oscar Martinez y Osmar Núñez) y "Hasta que la muerte nos separe" (Erica Rivas y Darío Gentile). Personalmente creo que los mejores son los tres últimos relatos, destacándose el final protagonizado por Rivas ("Casados con hijos") y Gentile ("Nini"). Entre todos, nos muestran la violencia que genera la diferencia extrema de clases sociales, la burocracia, la falta de solidaridad y el desencuentro con el otro. Nos muestran también los distintos tipos de violencia, verbal, física, intelectual, que hacen que este fenómeno crezca a pasos agigantados, no sólo en la sociedad argentina, sino en muchos otros países del mundo que sufren de las mismas carencias. Como sucede siempre, no es posible satisfacer a todos los espectadores, de hecho a varias personas no les pareció la gran cosa. Creo que este segmento del público se esperaba algo un poco más salvaje de lo que se vio. A mi mismo por momentos me dio la misma sensación, hasta que entendí que estaba frente a una satirización de la violencia, tomada bajo la lupa de la comedia. Reírnos de nosotros mismos encarnados en estos personajes cuasi caricaturescos y de paso llevarse una reflexión sobre la dirección que estamos tomando como sociedad, esa fue la consigna principal de esta propuesta. Super recomendable, con climas que pasan rápidamente de la tensión a la carcajada y de la reflexión a la violencia interna propia. Buen cine argentino, que quedará entre los títulos más memorables de la industria de cine nacional.
No solemos encontrar mucho cine que
se centre en las problemáticas internas de los hombres. Los pocos casos hacen
referencia a sexo, mujeres, fútbol y alcohol. Sólo ofician como meros conductos
que introducen los conflictos femeninos en el marco de las relaciones
interpersonales que se ventilan en la gran pantalla.
“Una pistola en cada mano” viene a
romper este esquema y lo interesante de esta cinta no es en sí la ruptura, sino
el modo en que lo hace. El cineasta español Sesc Gay nos propone seis historias
protagonizadas por ocho hombres en la madurez plena de sus vidas. Una especie
de catálogo de cortometrajes que retratan distintos aspectos de las relaciones
humanas: un hombre deprimido que se refugia en un par de sesiones con su
psicólogo para superar sus conflictos; un hombre que se siente fracasado y sólo
tiene en su vida la compañía de su gato, un hombre que intenta recuperar a su
esposa luego de un divorcio amigable; un hombre que se cuestiona las causas de
la infidelidad de su esposa; un hombre que busca la satisfacción de sus bajos
instintos en su compañera de trabajo que apenas conoce; y dos hombres que
descubren recíprocamente sus secretos más íntimos luego de profundas
conversaciones con las esposas de cada uno de ellos.
Seis historias pequeñas que el
director las eleva con gran atino tras una selección impecable del reparto.
Ricardo Darín sigue dando muestras de su calidad como intérprete, así como
Eduardo Noriega y Leonardo Sbaraglia logran cumplir (y mucho) con sus papeles.
Grandes escenas nos regalan Luis Tossar y Javier Cámara, quien le proporciona
al espectador los mejores momentos de la película. Párrafo aparte merece las
interpretaciones femeninas, entre las que destaco el formidable trabajo de
Candela Peña y de Clara Segura.
“Los cuernos no se ven pero pesan mucho”; “Yo no iba a decirte nada de todo esto pero el camarero del bar
donde me emborracho cada noche me ha obligado”; “¿Una disfunción
eréctil? ¿Dónde?”. Éstas constituyen una muestra del universo de frases que
el guión posee; un reflejo del modo en que se ha encarado la construcción de
cada historia. Partiendo desde el humor en algunos casos y desde la seriedad en
otros, se van desarrollando situaciones un tanto inesperadas que permiten
desenlaces que invitan a la reflexión. Se trata de un humor empleado en la
medida pertinente. Y en este sentido, el guión cumple, y
con creces.
Un pequeño detalle para remarcar
(sólo es un gusto netamente personal): me hubiese gustado una vinculación más
fuerte entre las historias, sin que ese nexo sea un impedimento a la hora de
reconocer la independencia de cada una de ellas.
Celebro encontrar estas pequeñas historias que
permiten la reflexión a través de la clave del humor. Recomendable para todos
aquellos que se predispongan a divertirse porque, seguramente, un par de
sonrisas les va a robar. Crítica realizada por Leonardo Arce, gran amante del cine y amigo de la casa.
Un poco de decepción es lo que se siente cuando uno termina de ver el film y se retira de la sala, sobre todo por las expectativas que se habían generado en torno a este nuevo trabajo del prometedor director español Rodrigo Cortés, el mismo que se hizo cargo de la exitosa "Enterrado". El reparto que compone la historia también suscitaba mucha ansiedad, las superestrellas Robert De Niro y Sigourney Weaver junto a uno de los jóvenes actores más talentosos de los últimos tiempos como es Cillian Murphy, esto sumado a una trama sobrenatural interesante y pocas veces vista en la gran pantalla. El problema fue justamente esa expectativa gigante que se creó para una producción que, sin ser mala, no era todo lo fabulosa que se venía prometiendo en la promoción del film. Esperar mucho de alguien o algo, a veces produce este tipo de decepciones, sobretodo cuando el producto en cuestión no está a la altura de las circunstancias como es el caso de "Luces Rojas". Rodrigo Cortés se equivocó en querer ser original emulando a un controvertido como es M. Night Shyamalan... esta vez la vuelta de tuerca no produjo el efecto que seguramente el director se imaginó en su cabeza y el final de la historia termina siendo una copia media chabacana de alguna conclusión Shyamalanama (me salió con rima y todo). El trabajo de todos los actores es muy bueno, sobre todo el del protagonista Cillian Murphy y el de Sigourney Weaver, pero más allá del talento interpretativo y del buen ojo de Cortés para crear tensión y clima, la película se va cayendo de a poco a medida que avanza el metraje, en gran parte, por la falta de resolución de una trama que estaba bien encaminada pero que no supo cerrar con la sorpresa y el impacto deseado, y por otro lado algunos problemas estructurales que no se solucionaron de la mejor manera. El espectador llega medio agotado al final. Creo que las aguas van a estar divididas... habrá gente que disfrute bastante este thriller sobrenatural y otros que no saldrán del todo convencidos de la sala... yo soy de estos últimos.
"El Campo" es una película que a pesar de su eslogan "A veces hay que salir para volver a encontrarse", habla en realidad sobre el desencuentro con el otro, quizás encontrarse con el verdadero yo, pero definitivamente sobre las diferencias con el otro como parte complementaria de la vida de una persona.
Santiago (Leonardo Sbaraglia) y Elisa (Dolores Fonzi) se están mudando al campo con su hijita. Él con muchas pilas y ganas de construir la vida perfecta que venden esos folletos de countries nuevos, mientras que ella se muestra media reacia, desconfiada y con reservas a comenzar una vida campestre.
"Vaquero" es el último trabajo como director y actor de Juan Minujín, joven argentino sobrino de la excéntrica artista plástica Marta Minujín, aunque el dato es sólo una curiosidad ya que Juan se abrió camino por su cuenta en el teatro y el cine independiente.
Puede que lo conozcan por su interpretación en la película del 2005 "Un año sin amor" que cosechó premios en Berlín, Mar del Plata y Nueva York. Para los más comerciales, quizás lo hayan visto en "Zenitram", el film sobre un super héroe argentino.
En esta caso es realmente para resaltar los dos roles que tuvo a cargo. En primer lugar, su debut como director es muy bueno, ofreciendo un ensayo moderno, crudo y sincero de la frustración de un artista que busca triunfar en el mundo del cine, exhibiendo con audacia y humor (negro) la realidad del caretaje que se dinamiza en las relaciones interpersonales de un mundo con poco espacio para la autenticidad y la franqueza.