* * REGULAR
Una vez más nos encontramos con una película mediocre producida y protagonizada por Adam Sandler.
En esta ocasión nos presenta una historia absurda de un zapatero de Nueva York, deprimido y gruñón, que por un accidente descubre que los calzados que arregla con una vieja máquina que heredó de su desaparecido padre le permiten convertirse físicamente en el dueño de los mismos... Bueno, la premisa no es de lo mejor, pero se la podría tomar como válida si se resolviera de alguna manera interesante o divertida. El problema es que la trama es bastante chata y nos muestra la mayor parte del tiempo a Sandler probando zapatos e identidades de distintas personas sin ninguna razón interesante, sólo por diversión o curiosidad.
