Versión cinematográfica francesa del clásico de Beaumont que ya desde su trailer promocional pintaba rara, una especie de relato oscuro con aura burtoniano y presupuesto discreto para una película de este tipo. En primer lugar debo decir que la narración de esta versión libre del director Christophe Gans ("Pacto de lobos", "Silent Hill") me resultó bastante plana, con poca emoción y espíritu de entretenimiento juvenil. Entiendo que se la quiso hacer oscura para despegarse de la versión Disney, y eso está bueno, pero el tema es que se olvidaron del entretenimiento.
No solemos encontrar mucho cine que
se centre en las problemáticas internas de los hombres. Los pocos casos hacen
referencia a sexo, mujeres, fútbol y alcohol. Sólo ofician como meros conductos
que introducen los conflictos femeninos en el marco de las relaciones
interpersonales que se ventilan en la gran pantalla.
“Una pistola en cada mano” viene a
romper este esquema y lo interesante de esta cinta no es en sí la ruptura, sino
el modo en que lo hace. El cineasta español Sesc Gay nos propone seis historias
protagonizadas por ocho hombres en la madurez plena de sus vidas. Una especie
de catálogo de cortometrajes que retratan distintos aspectos de las relaciones
humanas: un hombre deprimido que se refugia en un par de sesiones con su
psicólogo para superar sus conflictos; un hombre que se siente fracasado y sólo
tiene en su vida la compañía de su gato, un hombre que intenta recuperar a su
esposa luego de un divorcio amigable; un hombre que se cuestiona las causas de
la infidelidad de su esposa; un hombre que busca la satisfacción de sus bajos
instintos en su compañera de trabajo que apenas conoce; y dos hombres que
descubren recíprocamente sus secretos más íntimos luego de profundas
conversaciones con las esposas de cada uno de ellos.
Seis historias pequeñas que el
director las eleva con gran atino tras una selección impecable del reparto.
Ricardo Darín sigue dando muestras de su calidad como intérprete, así como
Eduardo Noriega y Leonardo Sbaraglia logran cumplir (y mucho) con sus papeles.
Grandes escenas nos regalan Luis Tossar y Javier Cámara, quien le proporciona
al espectador los mejores momentos de la película. Párrafo aparte merece las
interpretaciones femeninas, entre las que destaco el formidable trabajo de
Candela Peña y de Clara Segura.
“Los cuernos no se ven pero pesan mucho”; “Yo no iba a decirte nada de todo esto pero el camarero del bar
donde me emborracho cada noche me ha obligado”; “¿Una disfunción
eréctil? ¿Dónde?”. Éstas constituyen una muestra del universo de frases que
el guión posee; un reflejo del modo en que se ha encarado la construcción de
cada historia. Partiendo desde el humor en algunos casos y desde la seriedad en
otros, se van desarrollando situaciones un tanto inesperadas que permiten
desenlaces que invitan a la reflexión. Se trata de un humor empleado en la
medida pertinente. Y en este sentido, el guión cumple, y
con creces.
Un pequeño detalle para remarcar
(sólo es un gusto netamente personal): me hubiese gustado una vinculación más
fuerte entre las historias, sin que ese nexo sea un impedimento a la hora de
reconocer la independencia de cada una de ellas.
Celebro encontrar estas pequeñas historias que
permiten la reflexión a través de la clave del humor. Recomendable para todos
aquellos que se predispongan a divertirse porque, seguramente, un par de
sonrisas les va a robar. Crítica realizada por Leonardo Arce, gran amante del cine y amigo de la casa.
¡El gobernator ha vuelto! ¿Quién iba a pensar hace unos meses que esta nueva película con Arnold de protagonista iba a ser una buena idea? Yo no por cierto, pero me alegro de haberme equivocado. "El último desafío" es una de esas pelis salvajes, en las que los recursos no abundan y la cinematografía es un tanto rústica, pero tienen un corazón increíble y un sentido del entretenimiento envidiable. El director coreano Jee-woon Kim nos muestra al Arnold que nos maravillaba de niños, duro, invencible, huevero, y además le agrega un toque "siglo XXI" combinado con el Western más clásico. Parece que a estos héroes de acción les pinta la sangre a full a medida que se van poniendo más veteranos. Ya lo demostró Stallone con algunos de sus últimos trabajos, por ejemplo "Los Indestructibles" o "Rambo", en los que la sangre corría por la pantalla como creciente después de un monzón. Parece que a Schwarzenegger también le gustó la onda y en este último film se la pasa agujereando cuerpos con escopetas, ametralladoras y otras armas varias. "El último desafío" hace un buen mix de acción, violencia y comedia, entregando al espectador 107 minutos de entretenimiento vertiginoso. El planteo del director tiene forma de Western llevado al presente, con sheriff, duelos y pueblerinos que pasan sus días en el bar central, pero las armas son automáticas y los caballos son Camaros y Corvettes. Al que se estará preguntando, "¿realmente da para 4 estrellas este film o el crítico se volvió loco?", les digo que vale la pena. Por supuesto que debemos situarnos en el género y el tipo de propuesta que se nos hace. Sólo con ver el poster promocional sabemos a los que estamos yendo, de hecho la imagen ilustra bastante bien la idea del film. Es un típico caso de trama convencional y algunas situaciones fantasiosas, pero el manejo de los recursos y el carisma de su protagonista es lo que la vuelve tan entretenida. Se combina el cine de acción de la vieja escuela con el cine de acción a lo "Rápido y Furioso", con algunas escenas de persecución realmente interesantes y una dinámica bastante movida que no deja lugar al aburrimiento. La única queja que tengo para con este trabajo tiene que ver con la inclusión de Johnny Knoxville... Es como si se lo incluyera únicamente para llegar a un cierto grupo demográfico que lo idolatró cuando hacía "Jackass". Hay actores de reparto mucho más cómicos y con mucho más carisma. Lo demás es todo fuegos artificiales. Es media tosca, no tiene el nivel interpretativo más alto del mercado, pero sí tiene mucho sentido del entretenimiento y nos devuelve un poco a la infancia cuando veíamos a ese gigante de acento raro peleando contra los tipos más malos del planeta. Ojalá sus próximos trabajos sigan esta línea o mejoren.