"Truman" es un drama-comedia español acerca de la muerte, la amistad y el legado; dirigida por Cesc Gay ("Krámpack") y protagonizada por Ricardo Darín ("El secreto de sus ojos") y Javier Cámara ("Hable con ella"). El film ganó muchos premios en el circuito europeo y tuvo un gran éxito tanto en su país de origen, España, como en Argentina. La temática es de por sí atractiva: Julián es un actor divorciado de unos 50 años que está muriendo de cáncer y comienza a hacer un balance de vida y tratar de dejar las cosas en orden antes de partir. Un atractivo adicional no menor, es que ese actor es personificado por otro actor muy querido tanto Argentina como en España, Ricardo Darín.
La polémica comedia del director español Pedro Almodóvar llega a nuestro país con una desprejuiciada y liviana historia que refleja la situación de los españoles por estos días. "Los amantes pasajeros" no causó polémica por el tono de su propuesta, sino porque muchos críticos consideraron que fue demasiada superficial, chata y con poca sustancia. En lo personal creo que es una exageración tildarla como una de las peores comedias de Pedro. Si bien es verdad que no es la mejor y que le imprimió un tono más coral, la película cumple con creces su objetivo y mantiene divertido e involucrado al espectador con el universo Almodóvar. Tiene su sello, es inconfundible, aborda los problemas sociales de la España actual a través de un grupo de bizarros personajes que exploran su sexualidad y te hacen reír desde el minuto uno. Una ex estrella erótica, un empresario corrupto, una virgen de más de 40 años, un mexicano misterioso, un galán de la televisión, una pareja de recién casados, dos pilotos de lo más irresponsables y tres azafatos fabulosos que te hacen soltar carcajadas a lo loco. Se debe dejar en claro que el producto es bien Almodóvar, con diálogos sexuales desprejuiciados, sexo, drogas, mucho kitsch y hasta un número musical, por lo que si nunca has simpatizado con sus trabajos anteriores probablemente tampoco simpatices con este. Para los que sí gustan de las ocurrencias de Pedro, se encontrarán con un producto mucho más light que sus anteriores, pero no por eso es malo. El guión no tiene la creatividad de "La piel que habito", ni la histeria de "Mujeres al borde de una ataque de nervios", pero aborda de cierta manera temas serios como la crisis económica española y las posturas de los distintos estratos ante esta, obviamente con su mirada retorcida y artística.
Lo mejor de la propuesta son sus tres protagonistas, Javier Cámara, Raúl Arévalo y Carlos Areces, los azafatos desfachatados pero de buen corazón de la aerolínea Península. Ante una posible explosión del avión donde viajan decenas de pasajeros, deciden drogar a toda la clase turista para que no se alarmen y ofrecen entretenimiento a la clase business preparándoles un número musical, tragos típicos españoles mezclados con mescalina y hasta consejos de vida. Cuando el alcohol y las drogas hacen efecto se desata una seguidilla de situaciones absolutamente ridículas pero divertidísimas que incluyen sexo, llamadas telefónicas incómodas, sinceramientos emocionales y anécdotas de vida. Lo más flojo es la trascendencia del guión que es efímero y liviano, con algunas escenas irrelevantes que se nota fueron incluidas por puro capricho de Pedrito. En esta ocasión se enfocó más en ser gracioso y bizarro que en ofrecer una historia relevante, pero repito, no por eso pierde su encanto y deja de ser una buena comedia para disfrutar y desenchufarse de la realidad para viajar por el espacio Almodóvar.
No solemos encontrar mucho cine que
se centre en las problemáticas internas de los hombres. Los pocos casos hacen
referencia a sexo, mujeres, fútbol y alcohol. Sólo ofician como meros conductos
que introducen los conflictos femeninos en el marco de las relaciones
interpersonales que se ventilan en la gran pantalla.
“Una pistola en cada mano” viene a
romper este esquema y lo interesante de esta cinta no es en sí la ruptura, sino
el modo en que lo hace. El cineasta español Sesc Gay nos propone seis historias
protagonizadas por ocho hombres en la madurez plena de sus vidas. Una especie
de catálogo de cortometrajes que retratan distintos aspectos de las relaciones
humanas: un hombre deprimido que se refugia en un par de sesiones con su
psicólogo para superar sus conflictos; un hombre que se siente fracasado y sólo
tiene en su vida la compañía de su gato, un hombre que intenta recuperar a su
esposa luego de un divorcio amigable; un hombre que se cuestiona las causas de
la infidelidad de su esposa; un hombre que busca la satisfacción de sus bajos
instintos en su compañera de trabajo que apenas conoce; y dos hombres que
descubren recíprocamente sus secretos más íntimos luego de profundas
conversaciones con las esposas de cada uno de ellos.
Seis historias pequeñas que el
director las eleva con gran atino tras una selección impecable del reparto.
Ricardo Darín sigue dando muestras de su calidad como intérprete, así como
Eduardo Noriega y Leonardo Sbaraglia logran cumplir (y mucho) con sus papeles.
Grandes escenas nos regalan Luis Tossar y Javier Cámara, quien le proporciona
al espectador los mejores momentos de la película. Párrafo aparte merece las
interpretaciones femeninas, entre las que destaco el formidable trabajo de
Candela Peña y de Clara Segura.
“Los cuernos no se ven pero pesan mucho”; “Yo no iba a decirte nada de todo esto pero el camarero del bar
donde me emborracho cada noche me ha obligado”; “¿Una disfunción
eréctil? ¿Dónde?”. Éstas constituyen una muestra del universo de frases que
el guión posee; un reflejo del modo en que se ha encarado la construcción de
cada historia. Partiendo desde el humor en algunos casos y desde la seriedad en
otros, se van desarrollando situaciones un tanto inesperadas que permiten
desenlaces que invitan a la reflexión. Se trata de un humor empleado en la
medida pertinente. Y en este sentido, el guión cumple, y
con creces.
Un pequeño detalle para remarcar
(sólo es un gusto netamente personal): me hubiese gustado una vinculación más
fuerte entre las historias, sin que ese nexo sea un impedimento a la hora de
reconocer la independencia de cada una de ellas.
Celebro encontrar estas pequeñas historias que
permiten la reflexión a través de la clave del humor. Recomendable para todos
aquellos que se predispongan a divertirse porque, seguramente, un par de
sonrisas les va a robar. Crítica realizada por Leonardo Arce, gran amante del cine y amigo de la casa.