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11 sept 2014

Sin City 2, una mujer para matar o morir: Power a medias

* * *     BUENA

"Sin City: A dame to kill for" es el esperado regreso de la dupla Frank Miller-Robert Rodriguez. Mucho se habló de esta secuela durante años, pero la verdad es que se fue atrasando, generó altas expectativas y hasta cansó un poco con tanta dilación. Es por esto que cuando se anunció su estreno, los fans saltaron en una pata pero muchos de ellos ya se encontraban un tanto desgastados y estaban esperando la gran nueva peli-cómic del siglo 21. Esto no ayudó, ya que si bien esta secuela es buena en varios aspectos, no llega a ser tan icónica como la "Sin City" original, lo que produjo que varios espectadores la calificaran de decadente y hasta aburrida.
Si hablamos de factura técnica, esta nueva entrega es mejor que su predecesora y es lo lógico. Se afinaron aspectos estéticos y la ciudad más violenta de los cómics toma un nuevo protagonismo. Tanto lo visual como lo sonoro se destacan y dan vida, de una manera tan particular, a un cómic gráfico famoso. Los desenlaces violentos y los personajes bizarros abundan nuevamente, algo que de seguro el público considera ya a esta altura un "must".
El problema del que renegarán muchos tiene que ver con el guión. En esta ocasión Rodriguez presenta 4 historias que de alguna manera se entrelazan, pero que no generan el mismo interés que en la primera entrega. Algunas de estas historias siguen el hilo de la película original, como si fuera una secuela de lo sucedido, lo que en varios seguidores puede generar un poco de tedio. Por ejemplo, la historia más floja según mi opinión es la que protagoniza Jessica Alba, en la cual busca vengarse del senador Roark por haberle hecho perder al amor de su vida. La historia de continuación es más boba, superficial y con un ritmo que llega a cansar por momentos. Por el contrario, la historia que protagonizan Eva Green y Josh Brolin es bastante más interesante y cuenta con el factor "novedad" que no tiene el de Alba. Estos altibajos entre un relato y otro hacen que la propuesta en general no sea del todo efectiva. Te enganchás a full por momentos y en otros estás viendo el reloj para chequear cuanto falta para que finalice el film.
Creo que a los que disfrutaron muchísimo la primera película, esta segunda les va a parecer un entretenimiento aceptable, con algunas buenas secuencias y el despliegue del gran talento de su gran cast destacándose Brolin, Rourke y Green, aunque claramente van a señalarla como un producto menor, menos efectivo que el anterior. Los que nunca vieron "Sin City" o no oyeron hablar del cómic, puede que se sorprendan un poco más y se enganchen o que directamente no entiendan mucho sobre el background de los personajes y se aburran. Depende de las ganas de prestar atención que tengan.
Un entretenimiento que logra entrar dentro de lo aceptable por poco. Si llegaran a hacer un cierre como trilogía, Rodriguez deberá cambiar el enfoque y ofrecer algo más profundo y original. 


7 jun 2014

A million ways to die in the west: Un western “escatológico”

* *       REGULAR

A Seth MacFarlane, creador de las series animadas americanas “American Dad” y “Family Guy”, no se le ocurrió mejor idea que regresar a la gran pantalla tras el éxito de “Ted” (2012) para ponerse, esta vez, delante de la cámara y protagonizar “esto”. Es verdad: Seth es propietario de un estilo humorístico tan particular que no todos logran apreciar. Lamento informar que no estoy incluido en ese círculo de aduladores de tal humor irreverente. Porque su segunda incursión cinematográfica me pareció un absurdo incomprensible que roza lo innecesario.
Ambientada a fines del siglo XIX en el Lejano Oeste, MacFarlane encarna a Albert Stark, un criador de ovejas que es abandonado por su novia (Amanda Seyfried), retado a duelo por el tercero en discordia (Neil Patrick Harris), entrenado por una hermosa pistolera (Charlize Theron) y perseguido por un peligroso bandido (Liam Neeson). Adviértase que se trata de Seth y un poco más de Seth; es decir, sólo Seth y nada más. El resto del elenco, bien gracias, es puesto como adorno para festejarle las ocurrencias a nuestro simpático protagonista, para serle funcional al puñado de chistes fáciles que se arrojan durante el metraje. Un desperdicio que no se haya aprovechado el talento de los actores para desarrollar un poco más los personajes secundarios y, de esta manera, enriquecer el guión.
Y aquí está el problema: el guión. Es que cuando una comedia aspira a fabricar carcajadas mediante chistes sexuales y escatológicos en altas dosis y de manera exclusiva, estamos ante un grave problema. El resultado final de esa decisión artística justifica plenamente el titulo de esta reseña. Hay que tolerar los clichés facilistas, el mal gusto y la previsibilidad durante más de dos horas. Aún no logro captar la lógica de la trama; no entiendo la necesidad extrema de ofrecer vulgaridad elevada al cuadrado con la esperanza casi intacta de que ello oficiará como hilo conductor para la risa. Hay otros modos de divertir al público sin ir por esos caminos.
Esta cinta no llega a calificar de mala gracias a unos breves momentos en los que somos testigos de sorpresivos cameos: por ejemplo, el del “Doc” Emmet Brown de la saga de Robert Zemeckis “Volver al futuro” y el de Jamie Foxx, bajo el sombrero de Django, el protagonista de la última película de Quentin Tarantino. Fuera de eso, está destinada al olvido. Y menos mal.
Creo que MacFarlane trastabilló muy mal intentando (porque considero que tampoco lo consigue) “parodiar” el género hollywoodense por excelencia: el western. Habrá que ver si se merece el perdón luego de semejante ofensa. Mientras tanto, se encuentra trabajando en su futuro proyecto cinematográfico: “Los Picapiedras”. Que el cielo nos proteja.

Crítica realizada por Leonardo Arce.


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