"We need to talk about Kevin" es una de las películas más aterradoras que vi en mi vida. La historia es tan siniestra que hace que cualquier bosta de exorcismos baratos que andan por la cartelera (sí, estoy hablando de vos "Con el diablo adentro") parezca una comedia de Ben Stiller.
Lo primero que hay para resaltar es la narrativa de la historia, fabulosa, intrigante rompecabezas que va tejiendo una estructura que vuela los sesos y hace crecer escena a escena el nerviosismo y el horror. En este aspecto un aplauso para la directora Lynne Ramsay, que supo tomar una buena historia y agregarle un plus cinematográfico espléndido.
