Llegó la gran promesa del universo cinematográfico de DC y por supuesto, como preveíamos, generó polémica y opiniones diversas en la crítica y los espectadores. Voy de lo general a lo particular marcando los aspectos positivos y negativos para que esta reseña sea lo más didáctica posible. Lo primero que sucede cuando uno termina de ver "Justice League" es una sensación encontrada de: Estuvo muy entretenida, épica, me encantaron los personajes nuevos (no todos), pero... podría haber sido aún mucho mejor. Las herramientas están, pero hay improlijidades de las personas a cargo del proyecto que no dejan que DC finalmente pueda posicionarse por encima de Marvel (fanboys, no me maten).
¡Qué gran cineasta es Denis Villeneuve! Toma historias que ya de por sí son interesantes y las vuelve aún más cautivadoras y trascendentales con su mirada punzante, profunda y adulta. Para el espectador despistado, no se engañe! "Arrival" no es un film de ciencia ficción pirotécnico y de trama bélica. No es "Día de la Independencia" o algo similar. Este nuevo trabajo de Villeneuve es un ensayo exigente acerca de la condición humana, que incluye aliens y elementos típicos de la ciencia ficción por supuesto, pero que tiene puesto su foco en la transformación de los personajes humanos que transitan por el relato. Es un drama de ciencia ficción realizado con mucha pericia, inteligencia y sentido del cine.
"Nocturnal Animals" es lo nuevo del multifacético Tom Ford, empresario, diseñador de moda, escritor, director y productor entre otras cosas. Tuvo una entrada fuerte en la escena del séptimo arte con su primer film como director, "A Sigle Man", que considero tenía mayor calidad cinematográfica que este nuevo exponente y no dejaba ver de manera tan obvia el snobismo del artista. En este nuevo trabajo me pasó que no podía dejar de advertir lo caprichos superficiales de un tipo que está muy ligado al fashion y la vida extravagante de los que más dinero tienen.
"Batman v Superman: Dawn of Justice" es uno de los eventos cinematográficos más importantes del año, porque a pesar de lo que algunos críticos odiosos y fanboys radicales de Marvel quieren hacernos creer, tanto el caballero de la noche como el hombre de acero, son y serán los superhéroes más populares y queridos del universo comiquero, que aquí, en este evento, se reúnen para una batalla épica como pocas veces hemos visto en el cine. Esto que estoy diciendo acerca de la popularidad de los personajes no es un invento o capricho mío, es el resultado que arrojan los sitios especializados más importantes luego de haber consultado con los fanáticos de historietas del mundo acerca de sus personajes e historias favoritas. A nivel popularidad en el mundo comiquero, DC está por encima de Marvel.
"Big Eyes" es la nueva película de Tim Burton, que en esta ocasión se sale de su zona de confort y fantasía para ofrecernos una historia más en la línea de "Ed Wood" y un poco de "El Gran Pez". Este film tiene toques burtonianos por supuesto, pero es de sus cintas más realistas y convencionales. Teniendo en cuenta sus últimos trabajos, este resulta ser una bocanada de aire fresco, distinto, que permite ver otra faceta de un gran cineasta como es él. Lamentablemente, "Big Eyes" no está destinada a convertirse en uno de sus trabajos más notables, en gran parte por la caricaturización de los personajes principales y la falta de impacto durante el relato.
Pequeña gran película que sorprendió a más de uno, sobre todo a aquellos espectadores no familiarizados con los trabajos de su gran director y escritor, Spike Jonze ("Adaptation", "Where the wild things are", "Being John Malkovich"). Como acostumbra Jonze, nos ofrece una visión melancólica de temas actuales pero extraños si los relacionamos entre ellos; las relaciones personales y la soledad que crece a medida que dependemos cada vez más de la tecnología. El director nos plantea un futuro, no muy lejano, en el que la vida de las personas se ha vuelto aún más individualista, fría y cómoda que en la actualidad, una vida en la que las relaciones interpersonales presenciales se van extinguiendo dando paso a las relaciones a distancia y virtuales. Más aún, redobla su apuesta y lo que claramente es una crítica a la sociedad y su abuso de la tecnología, por momentos toma matices filosóficos y románticos e introduce la idea de la evolución del amor como lo conocemos, un estado tan elevado que su comprensión resulta aún muy difícil para los seres humanos. El film es un tanto pretencioso, es verdad, pero maneja su complejidad de manera muy natural y con una cercanía al espectador verdaderamente maravillosa, como pocos films de este estilo pueden hacerlo. Lo hace sentir identificado, lo atrapa y logra una empatía gigante para con sus personajes, siendo uno de estos nada más que ¡una voz de sistema operativo de PC!. Gran parte de esta cercanía radica en la labor de sus intérpretes, un excelente Joaquin Phoenix ("Gladiador", "Walk the line") como el protagonista principal de "Her", Theodore, la encantadora y sexy voz de Scarlett Johansson ("Los Vengadores", "Lost in Translation"), y actuaciones secundarias muy bien aprovechadas como las de Amy Adams ("Enchanted", "El Ganador") y Rooney Mara ("The girl with the dragon tattoo", "Side Effects"). El cine de Jonze no es común, no sigue los estándares habituales de Hollywood y su dinámica de guión es detallista, sin prisa y profunda. Es por esto que sus trabajos no son del agrado de la mayoría de los espectadores y a algunos incluso, pueden parecerles hasta un tanto densos. La mayoría está acostumbrada a un cine más estructurado y básico, mientras que la minoría, con un poco más de entrenamiento cinéfilo, gusta de estos desafíos que se salen del molde y lo ponen en posición de procesar no sólo la trama, sino otros elementos como la cinematografía y la estética. Particularmente la recomiendo muchísimo a cualquier tipo de espectador ya que tanto su temática como su forma de narración pueden, por más que no sean del agrado total de la persona, movilizar reflexiones importantes y exhibir una forma hermosa de hacer cine que escasea por estos días.
"American Hustle" fue en un principio, antes de estrenarse comercialmente, una de las favoritas para los Oscars 2014. La película hacía una interpretación libre de la operación Abscam, que puso tras las rejas a muchos políticos norteamericanos por corrupción y fue un verdadero escándalo allá en los años 70s, estaba dirigida por el nuevo director mimado de Hollywood, David O. Russell, que estuvo a la cabeza de títulos muy importantes como "Silver Lining Playbook", "The Fighter" y "Three Kings", y contaba en su reparto con un quinteto irresistible de protagonistas. Todo perfilaba de 10, pero cuando la gente acudió a las salas las opiniones se dividieron bastante.
Por mi lado, creo que es un buen film, pero lejos está de lo que Russell había logrado con "The Fighter" y "Silver Lining...".
Para comenzar diré que el director neoyorquino cedió a varios caprichos que seguramente se le ocurrieron mientras armaba el guión junto a Eric Warren Singer. Hay momentos que no suman a la trama, entre ellos las escenas de baile que parecen estar colocadas sólo para llamar la atención, o por ejemplo algunos diálogos bizarros que nada tienen que ver con la trama principal. Es como si en esta película se hubiera olvidado un poco del elemento que conecta al espectador promedio con los protagonistas. En el nivel artístico de la puesta hay cierta teatralidad e ironía que la hacen más cercana a un público habituado a los films más difíciles y pesaditos que al público con los pies más en la Tierra. No es casualidad que a la mayoría de los críticos les haya gustado mucho y al público en general no tanto. En sus anteriores trabajos había logrado mechar muy bien las dos llegadas, pero aquí definitivamente se fue por el camino de los premios y los elogios especializados. Las interpretaciones de sus protagonistas están muy bien, pero no estoy seguro de que sean merecedoras de nominaciones. Quizás la más sobresaliente y que puede justificar la nominación es Amy Adams con su Sidney Prosser, pero los demás están correctos y profesionales, tienen mucho carisma, pero hubo actuaciones más destacadas de otros artistas en otros films. La trama por momentos camina a paso redoblado pero en otros se cae la dinámica un poco y se vuelve una tanto tediosa. Por supuesto habrá espectadores a los que les encantará y otros que directamente dirán que no es buena. Yo creo que es buen producto que hay que ver con ojo crítico, sin fanatismos exacerbados ni tampoco defenestrándola sólo porque no tiene a narración estándar hollywoodense. Algo que sí me queda claro es que he visto a Russell dirigir películas espectaculares, y ésta no es una de ellas.
"On the Road" es una película rara, de esas que podrían haber sido mucho más trascendentes e interesantes de lo que realmente terminaron siendo. La primera sensación que me dio cuando la terminé de ver fue de fatiga. Se supone que el largo desarrollo de los pensamientos y sensaciones de los personajes debían resultar atrapantes, pero en realidad me produjeron un poco de sueño y tedio. Admito que no leí la novela de Jack Kerouac, pero supongo que la interacción personaje - lector debe haber sido mucho más cercana en la lectura de lo que fue en la gran pantalla, de otra manera el libro habría resultado un fracaso de ventas. En la película, con el único que podemos conectarnos realmente es con el personaje que interpreta Garrett Hedlund, Dean Moriarty, que resulta carismático, atrapante, seductor y complejo. Los demás están bastante pintados al óleo, sobretodo Sam Riley como Sal Paradise, personaje que debía ser el más importante del film y conectar más con el público. Lo de Kristen Stewart tampoco me pareció muy bueno, de hecho lo único que hizo fue poner valientemente su cuerpo para escenas de alto voltaje sexual. En cuestiones de interpretación... quedó media floja e inexpresiva. La historia es buena, polémica, alocada, pero lamentablemente se le dio un tratamiento narrativo que en lugar de resaltar estos pilares, los empañó. El ritmo es tan lineal y parco que cuando se producen los momentos de máxima tensión y sensaciones, encuentran al espectador tan atontado que no llega a reaccionar al golpe. Cae varios minutos después de acabada la secuencia. No la recomiendo. Quizás los espectadores más fanáticos de Kristen se encuentren tentados a verla sólo por ella, pero su participación no es muy estelar. Si se decidieran a verla por un actor, háganlo por Garrett Hedlund que la verdad se come a sus colegas en pantalla y demuestra que está para producciones de más alto vuelo.
¡Por fin se dio! Superman tuvo el reboot que se merecía hace tiempo y abre el camino para mejorar considerablemente las adaptaciones cinematográficas de DC Comics que vienen con varios tropiezos en los últimos años, con la excepción de Batman, claro. El hombre de acero es uno de los superhéroes más famosos y queridos del mundo comiquero, quizás el más importante de todos los héroes. Icono del siglo XX, ha formado parte fundamental de la infancia y adolescencia de millones de jóvenes (me incluyo) a lo largo y ancho del globo, por lo que, llevar su historia nuevamente a la gran pantalla no era ninguna tarea fácil y es lógico que encuentre un poco de resistencia en algunos sectores. La dupla conformada por Zack Snyder ("Watchmen", "300", "Dawn of the dead") y Christopher Nolan oficiando de productor/guionista (trilogía de "El Caballero de la Noche", "El Origen"), generó de antemano una expectativa tremenda, que por suerte fue colmada en la mayoría de los casos. Se nota bastante la mano de ambos talentos, por un lado esa visión humana y compleja que imprime Nolan a sus personajes, con todos sus defectos e inseguridades, sus valores y encrucijadas; y por otro, está toda la pericia técnica de un capo del entretenimiento como lo es Snyder. La combinación de ambos dio como resultado un producto que mueve, asombra, transmite sensaciones y hace sentir identificado al espectador con uno de sus héroes favorito. Confieso que me hubiera gustado ver un poco más de Nolan y menos de Snyder, no porque este último no me guste, sino porque considero que en la comparación de talentos, el cerebro de "El Caballero de la Noche" entiende mejor lo que una persona quiere vivir cuando acude a ver una película de este tipo, capta la esencia del séptimo arte y brinda entretenimiento puro. Me gustaría mucho que se arregle un enroque entre este dúo, tal y como acordaron Steven Spielberg y Peter Jackson con "Las aventuras de Tintín"... ¡Sería la gloria! Dos pilares fuertes a resaltar tienen que ver con el guión adaptado por David S. Goyer y Christopher Nolan, y por otro lado la factura técnica que realmente fue impecable (Michael Bay, tome nota). Más allá de que el personaje de Kal-El (Superman) es extraterrestre, ambos escritores supieron balancear ese origen alienígena con la crianza humana a la perfección, ofreciendo momentos profundos en los que debe luchar con su crisis de identidad. En este aspecto, tuvieron mucha relevancia los padres, Jonathan Kent y Jor-El, interpretados maravillosamente por Kevin Costner y Russell Crowe respectivamente. No debo dejar de mencionar la misma tridimensionalidad para el General Zod (Michael Shannon), contrapunto del héroe y protector del "bien mayor". El realismo de sentimientos que se imprimió a "Man of Steel" fue un gol de media cancha. El otro pilar de la propuesta está integrado por el conjunto de efectos visuales y el OST compuesto por el maestro Hans Zimmer. Podremos ver tipos volando, tirando rayos con los ojos, moviéndose a la velocidad de la luz, naves espaciales titánicas y todo con una naturalidad impresionante. Quizás aquí yo habría bajado un poco la pirotecnia, ya que más allá de estar fabulosamente armada, hay momentos en los que uno se puede llegar a sentir un poco aturdido. Sabemos que Snyder AMA la locura visual, y no está mal, pero creo que debería haberse auto censurado un poquito para esta primera entrega. En conclusión, "Man of Steel" es un inicio más que positivo y que supo encontrarle la vuelta a este personaje, que seguramente tendrá muchas cosas para mejorar, pero está claro que DC Comics empieza a pisar fuerte y se abre una nueva etapa en el mundillo cinematográfico de las "superhero movies".
Para entender un poco esta película hay que necesariamente conocer un poco acerca de su director. Paul Thomas Anderson es un realizador y escritor californiano con un gran talento y una mirada original sobre como hacer cine. Algunos de sus trabajos más conocidos son "Petróleo Sangriento" que estuvo nominada a 8 premios de la Academia y "Magnolia", aquel maravilloso film en el que actuaba Tom Cruise y se exponían las miserias y bellezas de distintos personajes del San Fernando Valley en Los Ángeles, Estados Unidos. Si hay algo que no se puede negar de este director, es su mirada interesante y psicológica acerca de aspectos sociales y políticos de su país, nunca cayendo en lugares comunes del cine y siempre imprimiendo su sello narrativo. Dicho esto, debo decir que "The Master" me resultó muy complicada de querer y creo que es de los trabajos menos interesantes en su haber. En "Magnolia", "Petróleo Sangriento" y "Embriagado de amor" las temáticas, si bien estaban enfocadas en sucesos y personajes estadounidenses, eran de un tipo más universal y atractivas. Con este nuevo trabajo, la trama es tan lejana y particular de los Estados Unidos que el espectador que no pertenece a ese país y cultura es más bien un frío observador de lo que sucede en pantalla que alguien que puede ponerse en el lugar de los protagonistas. Los dos personajes principales son prueba de ello, Freddie Quell (Joaquin Phoenix) es un veterano con estrés post traumático producido por los horrores de la 2da guerra mundial, y por otro lado está Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman) como un intelectual excéntrico que está en las puertas de la fundación de una nueva religión llamada "la causa" que basa sus métodos en la introspección temporal de las personas. Un poco lejano para estos pagos, ¿no?. La trama se balancea por la relaciones guía-aprendiz, doctor-enfermo, manipulador-manipulado que hacen a la esencia de la historia. Las actuaciones y la fotografía de la película son simplemente espectaculares, al igual que algunos diálogos entre los personajes de Phoenix y Seymour Hoffman, pero la dinámica narrativa es tan personal y poco convencional que por momentos agota. No se sabe muy bien hacia donde nos quiere guiar el director, ni donde terminamos luego de los 144 minutos que dura el film. Diría que "The Master" definitivamente no es para un público convencional, sino más bien está dirigida hacia los estudiosos del séptimo arte, esos que buscan experiencias distintas en el cine y que gustan de los trabajos de autor. Esta última cinta de Anderson es la más complicada de todas y la que menos empatía produce, asique cuidado a la hora de elegirla como opción.
"Curvas de la vida" es una de esas películas que se destacan más por sus interpretaciones que por su trama principal. La historia no es nada del otro mundo, pero tiene ese carisma poderoso que se produce como resultado de las personalidades que habitan la pantalla. Clint Eastwood hace de viejo gruñón con buen corazón, un rol que se sabe de taquito y que le sienta especialmente bien en esta etapa de su vida. Amy Adams es ya una actriz consagrada de la gran pantalla aún con sus pocos años en el estrellato, basta con recordar algunos títulos como "El ganador", "La Duda", "Encantada" o la reciente "The Master". En esta ocasión ilumina la pantalla cada vez que interviene y le aporta frescura componiendo una dupla disfuncional con Eastwood. Completan John Goodman, pasando un gran momento laboral, y Justin Timberlake que debo decir, aún me incomoda con su tono de voz aunque va mejorando con su actuación. La historia trata acerca de las vueltas de la vida, como muy obviamente indica su título latino. Relación disfuncional entre padre e hija, la búsqueda de la felicidad en las cosas simples, un poco de amor clásico con situaciones romanticonas, todo forma parte de este film, que si bien logra entretener bastante, no está destinado a ocupar un lugar de importancia en la biblioteca cinéfila mental de los espectadores. "Curvas de la vida" también tiene otra particularidad que a los espectadores latinos y sobre todo, argentinos, no les copará tanto... la temática del Béisbol. Es un deporte del cual casi no tenemos historia y que muchas veces ni siquiera entendemos. Si se puede superar esta temática y la cuestión de ver un drama acerca de las relaciones familiares con un toque de romance entre medio, cuestión que hemos visto muchas veces ya, se podrá pasar un buen rato en compañía de talentosos del séptimo arte cuyas estrellas están en la flor de su luminosidad. Para aquellos que disfrutan de historias realistas y cotidianas, que potenciadas por buenas interpretaciones, logran hacer sentir identificado al público con algunas de las situaciones que se viven en pantalla.
"Los Muppets" de Jim Henson vuelven con toda la fuerza de la mano del director James Bobin, un tipo que tiene basta experiencia en la conducción de proyectos televisivos, lo que seguramente facilitó su entendimiento sobre el universo de estos queridos títeres americanos. La producción contó con algunas ventajas claras como por ejemplo, el amor incondicional que tienen los fans de los Muppets, entre ellos el actor, escritor y productor Jason Segel ("Bad teacher", "Mi villano favorito"), que más allá de sus dotes actorales (que pueden ser del gusto o no del público) se nota que puso pasión y mucho esfuerzo en el proyecto.
"The Fighter" es una película basada en la historia real de los hermanos Micky Ward (Mark Wahlberg) y Dicky Eklund (Christian Bale), de distintos apellidos resultado de compartir madre pero no padre. La cinta muestra como Micky debe lidiar con su propia familia, novia y sus demonios internos para poder convertirse en un gran boxeador. Si bien a priori la historia parece centrarse en la vida boxística del protagonista, en realidad trata sobre el complicado entramado de relaciones familiares, en este caso de una familia que podría considerarse "white trash", es decir gente vulgar, excéntrica, disfuncional y de bajo estatus social, aunque si miramos con atención seguramente nos sintamos identificados con varios de esos comportamientos, como la madre sofocante y controladora, el sentido de pertenencia familiar, la relación amor-odio con nuestros hermanos, etc.
De padres estadounidenses es una cantante ocasional y actriz de cine y televisión. Adams comenzó su carrera artística en el escenario en teatros de cena antes de hacer su debut en pantalla en 1999, en la comedia negra, "Muérete, bonita". Después de una serie de apariciones especiales en televisión y papeles en películas de serie B, consiguió el papel de Brenda Strong en "Atrápame si puedes" (2002), pero su primer papel importante fue en la película independiente "Junebug" de 2005, donde interpretó a Ashley Johnsten y por la que recibió elogios de la crítica y una nominación al Oscar a la mejor actriz de reparto.
Trabajos más conocidos en el cine:
Catch me if you can (2002)
Junebug (2005)
Enchanted (2007)
Doubt (2008)
Julie & Julia (2009)
The Fighter (2010)
The Muppets (2011)
Fue nominada en 3 ocasiones para el Oscar, en 2006, 2009 y 2011. Se ha convertido en una de la actrices más solicitadas de Hollywood y en una gran estrella de cine.