11 jul 2013

Turbo: Rápido y... estrepitoso

* * * *   MUY BUENA


Autos, carreras y velocidad en una animación son elementos que nos transportan a los productos más flojos que la dupla Disney-Pixar nos han regalado: Cars (2006) y Cars 2 (2011). Pero con mucho más sentido artístico, Dreamworks nos propone algo distinto a la historia protagonizada por Rayo Mc-Queen: una película entretenida, fresca y visualmente atractiva. Los puntos en contacto que ambas películas poseen son meramente accidentales cuando uno logra apreciar las diferencias que presentan.
Theo (cuya voz estuvo a cargo de Ryan Reynolds) es un pequeño caracol de jardín. Su sueño: transformarse en el corredor más rápido de su especie. Apasionado como pocos, idolatra a Guy Gagne (Bill Hader), ganador en múltiples ocasiones del campeonato de velocidad de Indianápolis. Su vida transcurre con normalidad junto a su hermano Chet (Paul Giamati) hasta que Theo sufre un pequeño accidente que le cambiará su vida. Misteriosamente, el caracol adquiere una espectacular capacidad de velocidad, poder que lo lleva a la mismísima pista de Indianápolis. Junto a un vendedor de tacos y sus amigos, Theo es rebautizado como Turbo y presentado ante la prensa. Apoyado por sus amigos y su hermano, el caracol más veloz del mundo se embarcará en la aventura de correr a la par de los mejores pilotos y concretar su sueño.
Quizás la idea de que se puede aspirar a conseguir los sueños a pesar de las limitaciones que cada uno puede presentar es un mensaje muy cliché, demasiado explotado (y en muchos casos, mal explotados) por la industria del cine. Pero que ese mensaje sea utilizado como moraleja en un guión que no tiene otro objetivo más válido que el de divertir a un público infantil y no tanto, es respetable y bien recibido. Esto hace trama llevadera, que en ningún momento se estanca, sino que va avanzando a paso firme, al mismo ritmo que nuestro caracolito protagonista.
Muy bien concebida desde lo técnico-artístico (entiéndase, los aspectos gráficos, sonoros y musicales), quizás el punto más cuestionable a la historia es el no sostenimiento del condimento cómico. Como no existen personajes desopilantes que lleven adelante los momentos propicios para la gracia, el espectador se queda con las ganas de esbozar sonrisas y liberar carcajadas. Sin duda alguna, los personajes humanos tenían el potencial necesario para cargar con esa responsabilidad, pero fueron desaprovechados en ese sentido. Con poca intervención de éstos en la trama, claro está que la historia se centra en Turbo, secundado por su hermano Chet. Esto, sin embargo, no es un punto débil sino remarca la ausencia de tramas secundarias que justifiquen con plenitud la presencia de muchos personajes que rondan por ahí.
Una animación estupenda y una historia pequeña pero contada con consistencia, Turbo es una nueva opción de entretenimiento para grandes y chicos. La acción de la carrera final está cargada de adrenalina, así que seguro que estarás sentado en la butaca apoyando al caracolito corredor. Quizás hasta con ganas de entrar en la pantalla y darle los empujoncitos necesarios para que Turbo llegue a su meta; a cumplir su sueño.

Crítica realizada por Leonardo Arce


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