Jack Ryan está de regreso después de una década de ausencia. En esta oportunidad, el personaje (que terminara en manos de Alec Baldwin, Harrison Ford y Ben Affleck) recae en la piel de Chris Pine ("Star Trek"). A decir verdad, este regreso ha generado poco entusiasmo ya que la cinta, si bien cumple en los aspectos de entretenimiento, no prepara un terreno propicio para considerarla como un genuino relanzamiento del personaje. La versión que nos propone Kenneth Branagh, un director tan versátil como para ofrecernos desde "Enrique V" (1989) hasta "Thor" (2011), nos cuenta el origen del héroe. Ryan (Chris Pine) es un joven estudiante universitario en Gran Bretaña que, tras el ataque a las Torres Gemelas, es picado por el bichito del patriotismo y abandona su carrera para pelear en Afganistán, donde es herido por salvar a sus compañeros. No faltan los personajes que terminan de redondear la trama: la enfermera que rehabilita al protagonista (Keira Knightley), el agente de la CIA (Kevin Costner) que lo contacta para que se infiltre en Wall Street y el villano ruso (Kenneth Branagh) responsable de un plan que terminaría con la economía norteamericana y, por ende, mundial. Hollywood no deja escapar ninguna oportunidad para enarbolar su espíritu nacionalista y sus sentimientos heroicos libertadores, sin dejar de desnudar sus miedos al "fantasma" terrorista y a la conspiración económica-militar. Una fórmula tan atractiva como peligrosa que ha sido explotada en una multiplicidad de cintas. Pero desempolvar villanos rusos tributarios del espionaje soviético de la Guerra Fría en pleno siglo XXI resulta ser un mix llamativo y poco convincente, presentando un desfasaje histórico importante. Esa necesidad norteamericana de defenderse de enemigos extranjeros (tal como lo dice el personaje en su juramento) es explícita, pero buscarlos en Rusia (raro que no haya sido Irak), sin dosificación alguna, un poco que cansa: ¿es que acaso no hay enemigos internos? Es hora de que el cine hollywoodense hable de eso y deje de lado la premisa de “EE.UU. epicentro del mundo”. Un guión que no aspira a correr riesgos y apela a lo seguro. Sin embargo, no hay dudas de que Branagh hace un trabajo aceptable, en sus dos roles (director y actor), modernizando el personaje y presentando la trama de manera ágil y sencilla. Incluso Costner hace una buena interpretación en detrimento de Knightley, que está completamente desdibujada. Como producto final, te deja un sinsabor: plagada de clichés y frases prefabricadas, la historia hubiese naufragado sin la intervención de Branagh. Pulgares arriba para él.
El Holocausto, la Alemania nacional-socialista, la hija de una comunista, pilas de libros que se queman. ¿Quién puede resistirse a esa combinación de elementos en un guión cinematográfico? y ¿quién se atrevería a afirmar que tal historia terminaría siendo una medriocridad? Esas preguntas tendrían una respuesta casi unánime: el cine nos ha dado buenas historias sobre el Holocausto que desde el clásico "El Diario de Ana Frank" (1959) hasta la oscarizada "La Lista de Schindler" (1993), pasando por cintas más amables como "La Vida es Bella" (1998) y la dura "El Pianista" (2002). Los exponentes son notables, pero "Ladrona de Libros" no llega a estar a la altura de una cinta aceptable pues, contando con elementos infalibles, hace agua por todos lados. Liesel (Sophie Nélisse), una niña hija de comunistas, es adoptada por Hans (Geoffrey Rush) y Rosa (Emily Watson), viviendo en un pequeño pueblo de la Alemania nazi. La niña queda fascinada con la nutrida biblioteca de la esposa del alcalde, para quien Rosa le plancha la ropa. Cuando los padres de Liesel ocultan a un joven judío enfermo en el sótano de su casa, ella decide tomar prestados los libros de esa biblioteca para leérselos en plena Segunda Guerra Mundial. La experiencia del Holocausto es contada a través de la mirada condescendiente de una niña en tanto que lo más oscuro es expuesto a través de una voz en off que representa a la Muerte. Como dos caras de una misma moneda, la trama se construye con dos visiones completamente diferentes. En este sentido, recordé el trabajo que realizó Guillermo del Toro en "El Laberinto del Fauno" (2006), en donde una historia llena de fantasía y magia contrastaba con la crudeza que vivía la España franquista de mediados del siglo XX. Pero el resultado que logra nuestra cinta dista mucho de los alcanzados por el director mexicano. El tema del hurto de libros es de lo más intrascendente para la trama; la quema de libros que plasmaban filosofías peligrosas para la ideología nacional-socialista era un tema jugoso a desarrollar, pero queda relegada a una escena aislada; el ocultamiento de un judío ansioso de ver la luz del sol que pretende apelar ligeramente a la lágrima del espectador; son puntos débiles que neutralizan la efectividad de la trama. La historia tiene una buena intención (no lo vamos a negar) pero queda empantanada en un mar de malas decisiones, en donde su director parece haber perdido la brújula de la buena cinematografía. Por dar un ejemplo, el recurso de la voz en off no logra reordenar ni encauzar la sucesión continua de acontecimientos. Ni siquiera la intervención musical del siempre impecable John Williams (compositor de su banda sonora por la que estuvo nominado al Oscar este año) ni el excelente elenco logran penetrar en el corazón del espectador. Da una sensación de un vacío tan imperdonable que resulta increíble que una cinta estructurada mediante un diseño de aspiraciones épicas no alcance a cubrir la línea media de las expectativas. Con una visión superficial, edulcorada, carente de compromiso y relajada de uno de los mayores horrores que vivió la humanidad, "Ladrona de Libros" es esa típica película que aspira a premios y más premios, sin un objetivo claro más que ganar premios (que, por cierto, no alcanzó). Si afirmo que esta película tendrá una trascendencia nula en la recreación cinematográfica del Holocausto, créanme que no les estoy mintiendo. Crítica realizada por Leo Arce.
La nueva película del francés Luc Besson es bastante mediocre y cae en los lugares comunes de muchas otras comedias negras como esta. Sí, tiene algunos elementos "Besson" que la diferencia, pero no son suficientes para entregar un buen producto de este género. Cuando uno mira los 90s y se encuentra con títulos como "León, el profesional", "El quinto elemento" o "Juana de Arco", no puede hacer la vista gorda ante una falla como esta. Para empezar los personajes son bastante chatos, sin mucho desarrollo y eso se nota en la poca conexión que establecen con el espectador. A De Niro lo entendemos un poco pero nos fastidia también que haga de mafioso o áspero una vez más, ese rol ya representa un cliché en su carrera. A Michelle... bueno, nos contentamos sólo con verla en la pantalla. Su personaje tiene un poquito más de dimensión que el de los hijos, y acá está el mayor problema. Los personajes de los hijos, Belle (Dianna Agron) y Warren (John D'Leo) son bastante chatos y no despiertan el más mínimo interés. De hecho Belle, protagoniza un amorío bastante infantil y cursi que no va con el tono de la película. Cuando se desata el peligro de la trama, estamos más preocupados por los padres que por los hijos. Al cuarteto familiar se le suma Stansfield, el personaje de Tommy Lee Jones que también, una vez más, se pone en la piel del oficial de policía parco pero de buen corazón que ya hemos visto durante su carrera. Con respecto al humor... por momentos funciona y por momentos se vuelve insulso. Sin dudas lo mejor es el humor causado con los actos de violencia de sus protagonistas, pero en cuanto a los diálogos, la escritura deja mucho que desear. Por último los villanos que eligieron para acechar a la familia son de lo más aburrido que he visto en el último tiempo. No tienen casi nada de peso en pantalla y mucho menos carisma para realmente transmitir la sensación de peligro que deberían proyectar a la audiencia. Un peli muy irregular que por momentos quiere dejar asomar al Besson de los 90s que amábamos, pero que automáticamente se esconde detrás de cada gag clicheroso, de cada diálogo mal escrito y de la intrascendencia de una historia que nunca logra la conexión entre sus protagonistas y el público. Poco recomendable.
"Ender's Game" es la adaptación de la primera novela de la saga juvenil de Orson Scott Card. Mucho se habló de este proyecto en la previa, bien y mal. A muchos les gustaba que el nuevo niño estrella de Hollywood, Asa Butterfield, fuera el protagonista del film y muchos fans se contentaron de que la historia llegue a la gran pantalla. Luego hubo críticas por el hecho de que el director fuera Gabin Hood ("X-Men: Orígenes") y porque algunos grupos LGBT se quejaron de que la obra de Card tenía mensajes homofóbicos. Sobre esto último, sinceramente no noté ninguno, al menos en la película. Una cuestión a aclarar, es que mucha gente a la que no le gustó en absoluto, no tenía idea de qué estaban yendo a ver al cine. Leí comentarios como "demasiado fantasiosa" y "un final malísimo". "Ender's Game" es una obra de fantasía, de ciencia ficción, por lo que renegar sobre esto es ridículo. Por otro lado, deben saber que esta película es la primera parte de una saga, es decir, el final abierto es de esperarse. Ya si pasamos al análisis de la película en sí, se puede encontrar tanto cosas buenas como algunas no tan buenas. Por ejemplo entre las cuestiones negativas, podemos resaltar la falta de expresión de Asa como protagonista. Si bien se nota que el pibe es talentoso, acá se lo ve un tanto frío, como si fuera un niño robot en algunas escenas. Otra cuestión que puede irritar al espectador es el estiramiento de algunas escenas que no son relevantes. La parte del entrenamiento de Ender se vuelve un tanto lenta cuando en realidad su ascenso en la escuela militar es bastante veloz. Aquí hubo claramente un manejo irregular de la dinámica del film. Como última cuestión negativa, comento que me sentí intrigado por saber más del trasfondo que contiene la trama pero Hood estuvo un tanto mezquino con esto. El director va directamente a los bifes y no sabemos bien nunca como fue que comenzó esta guerra o por qué hay ciertas reglas de la sociedad que se nos presentan sin explicación alguna. Como elementos positivos, resalto en primer lugar el logro técnico, tanto visual como sonoro. La efectos están muy bien realizados y eso siempre es importante en un producto de sci-fi. Otra cuestión que me resultó interesante fue el tratamiento adulto que se le dio a ciertas escenas. Está claro que la saga va dirigida a un público más bien púber, pero a su vez incorpora algunas cuestiones psicológicas, políticas y sociales que elevan su importancia y la hacen un poco más madura. La historia en sí es bastante interesante, recuerda un poco a "Starship Troopers" de Verhoeven, pero con menos ironía. Ciertas cuestiones de la moral se ponen en tela de juicio y eso siempre es un ingrediente atractivo. En general me pareció una película disfrutable, que podría haber sido mejor sin dudas, pero que sirve como puntapié para comenzar una nueva franquicia y hacer los ajustes necesarios para que la segunda entrega sea más atrapante.
"Don Jon" marca el debut detrás de cámaras del nuevo niño mimado de Hollywood, Joseph Gordon-Levitt. Debo decir que encontré su primera película bastante divertida, fresca y con chispa aunque con algunas cosas que no me cerraron del todo. En primer lugar debemos aclarar que la película es una comedia romántica, ni más ni menos. Tiene algunos toques que van un poco más allá de la típica peli de romance y estos la hacen más interesante, pero su esencia es esa. Cuando hablo de "algunos toques más", me refiero a la relación íntima entre el protagonista Jon y su pornografía y el protagonista Jon con él mismo. Este ingrediente resulta interesante, le sube el tono a la propuesta y se anima a abordar el tema de la intimidad sexual. Otra cuestión que aborda es la ridícula relación con su familia y la Iglesia a la que asiste regularmente, lugar en el cual limpia su conciencia católica como si metiera una remera sucia al lavarropas. Acá hago un pequeño parate para criticar la visión de Joseph. No se si realmente en USA es tan marcado el tema de los descendientes de italianos que son católicos, pero la verdad es que me parece un estereotipo de los más básicos, como si el católico promedio del país del norte fuera siempre de clase trabajadora, medio bruto e inmigrante. Not cool. Además de esto, se le hace una crítica a la institución, cuestión que ya hemos visto hasta el hartazgo y que se exagera demasiado. Volviendo a los aspectos positivos, otro gran pilar de la propuesta lo aporta el trío protagonista. Gordon-Levitt está más carismático que nunca, Scarlett Johansson calienta la pantalla al máximo con su sensual Bárbara y Julianne Moore, como siempre, le imprime nivel a los films en los que participa. Los tres hacen un trabajo interpretativo muy bueno. Hubiera preferido que Gordon-Levitt no caricaturizara tanto a su personaje y que no se basara en los descerebrados de Jersey Shore para darle una personalidad, pero de todas formas sale airoso y ofrece un producto de buen nivel que se deja ver amigablemente y entretiene. Hay incluso unos pequeños cameos con grandes estrellas que también van a gustarle al espectador. Como debut está más que bien, pero Joseph tiene que pensar que en su próximo trabajo detrás de cámara se le va a exigir más. Una comedia romántica de buen ritmo, humor y con algún que otro mensaje bueno para reflexionar.
Cuando recién comienza la película y uno ve que el disparador de la historia es una especie de cuervo parlante (que no mueve el pico) que le cuenta a un adolescente la importancia que tenían los dinosaurios, nos damos cuenta de que algo anda mal... pero muy mal. Primero, esta secuencia además de ser inverosímil y tratar de estúpido al espectador, deja en claro lo berreta que será lo que estamos por ver. ¿Para qué ponen en pantalla dinosaurios parlantes si ni siquiera se van a preocupar por ponerle un poco de huevo al movimiento de sus mandíbulas y hacer que parezca que realmente están hablando? En segundo lugar, tenemos la recreación visual de estos animales prehistóricos... Vi una promoción del film que decía "...dinosaurios únicos más reales de los que jamás se han visto"... ¿Y los de Jurassic Park?? Esos eran realistas y estaban muy bien diseñados. Los que propone "Walking with dinosaurs" son caricaturescos y toscos, casi tan berretas como los que usa Discovery para sus mini documentales sobre la vida prehistórica (sin ofender a Don DIscovery). La trama es demasiado infantil y ni siquiera logra buenos momentos para los más chicos. Cualquier niño de más de 6 años bostezaría de aburrimiento varias veces durante el metraje. Los menores a esa edad puede que se diviertan un poco más, pero todos sabemos que cualquier animación colorida los deja satisfechos. En ningún momento se decide por ser un documental educativo sobre los dinosaurios o una historia infantil básica para que lo niños pasen el tiempo. Es como una mezcla bruta de ambas cosas que no deriva en otra cuestión que en pasar a ser parte de una inmensidad de productos infantiles mediocres. La dinámica del film no es buena y por momentos hay secuencias que resultan verdaderamente extrañas y sin sentido. Mejor lleven sus chicos a ver la oscarizada "Frozen" u otra animación de mayor calidad que esta. No recomendable.
Otra peli más de esas que me encantaría que me gusten, pero finalmente terminan siendo una gran decepción. Me hace acordar bastante a "Furia de Titanes", una historia verdaderamente espectacular que daba para hacer un film excepcional y que terminó siendo una bazofia. Con "47 Ronin" pasa algo muy parecido. Una historia clásica, llena de magia y misterio, acción y fantasía, honor y tradición, que podría haber sido una película increíble... ¿En qué falló? En 1er lugar se nota que tuvieron problemas para cerrar el producto y hacer una buena edición. Al personaje de Rick Genest (el tipo de los posters lleno de tatuajes por todo su cuerpo) nos lo muestran aproximadamente unos 30 segundos... Esa es toda su participación en la película. Claramente hubo un recorte ahí que no sabemos a qué se debió. El soldado gigante de la armadura fue otro gol en contra. Pareciera que fuera a tener un poco más de protagonismo y termina siendo un personaje muy accesorio que no nos despierta el más mínimo interés. Otra cuestión que no convenció fue la labor de Rinko Kikuchi ("Pacific Rim") como la poderosa bruja del clan contrario al de los héroes. Si bien tiene un protagonismo bastante alto, nunca nos llega a convencer del todo con su rol y no nos da esa sensación de maldad que debería transmitirnos cada vez que aparece en pantalla. Le faltó un poco más de sopa villanesca. Lo mismo me pasó con Tadanobu Asano, el otro villano del film que no llegó a conectar en ningún momento conmigo. Visualmente es fabulosa, con efectos muy logrados y la puesta de un mundo mágico de artes marciales que recuerda a grandes películas de fantasía ochentosas y noventosas, pero como lo hemos dicho siempre, sólo con esto no alcanza, debe haber una historia bien contada, que nos atraiga, que nos interese, que nos mantenga hipnotizados en nuestras butacas. Acá esto no sucede. No entendemos porque Kai (Keanu Reeves) se comporta por momentos como un asesino endemoniado y en otros parece un corderito desamparado de la montaña. No sabemos de donde vienen los villanos y cuales son sus motivaciones, poco sabemos de los demonios que criaron al protagonista desde niño y para nada atrae el rol de Cary-Hiroyuki Tagawa como el Shogun Tsunayoshi, amo de todos los clanes. En conclusión, "47 Ronin" es otro film de alto presupuesto que se olvidó de prestarle atención a la trama, al corazón de la propuesta. El hiper fanático de la fantasía y los efectos visuales puede llegar a pasar un momento safable, pero el que busca un poco de profundidad y una historia interesante que realmente transporte a ese mundo místico de las artes marciales, va a la decepción asegurada. No recomendable.
"Frozen" marca una vuelta de Disney al cine más clásico que lo hizo famoso, pero sin perder los aspectos nuevos que lo mantienen vigente en el mundo de hoy. Momentos musicales pegadizos, una historia fastuosa de princesas y príncipes y toda la magia que a uno lo maravillaba de niño. La esencia de la historia está puesta en su dinámica clásica de princesa acechada por un gran peligro, pero con algunos ingredientes que la hacen mucho más interesante. Por ejemplo, en esta historia la princesa no es sólo una, sino que son dos. Cada una con su carisma particular, ofrecen protagonistas con marcadas características que permitirán a los espectadores identificarse con una o con otra. Una de ellas es torpe, vigorosa y aniñada, mientras que la otra es más adulta, controlada y tiene más responsabilidades en su espalda. Por otro lado, ninguna de las dos princesas se pone en el rol de doncella en apuros sino que, por el contrario, ambas demuestran ser fuertes heroínas. Acompañan también en la aventura, un leñador solitario, un príncipe inteligente y encantador y hasta un muñeco de nieve parlante que se roba varias escenas con sus ocurrencias tan inocentes como divertidas. Algo a lo que aún no me acostumbro es a la parte musical, y cuando digo musical me refiero a diálogos cantados de la vieja escuela, como los que podríamos encontrar en "La Bella Durmiente" o "Blancanieves". No soy muy fan de esta dinámica y no creo que llegue a serlo alguna vez. Si sos de los míos, puede que esto te irrite en algunos momentos. Otra cuestión que tampoco me copó tanto fue la resolución de algunos conflictos que parecían arreglarse como por arte de magia, con dos palabras de por medio. Acá creo que se les fue un poco de mambo el tema de los nudos narrativos y cuando tuvieron que hacer engranar todo, lo resolvieron como pudieron. Concluyendo diría que "Frozen" es una muy buena historia que Disney nos presenta mixando su personalidad clásica con algunos aspectos más modernos como el empowerment de la mujer y el humor más irónico. Tiene varios momentos musicales bien construidos, pero si sos de los que no les tienen mucha paciencia, puede que te agotes. De todas maneras es más que una buena opción para disfrutar animación de calidad para chicos y grandes.
Otra más y van... A ver, pasemos en limpio. La primera entrega impactó, la segunda decepcionó un poco, la tercera repuntó a un nivel medio, la versión 0 (japonesa) directamente fue una basura y la cuarta terminó de rebalsar el vaso de la paciencia. Ahora nos traen OTRA entrega más con la única diferencia de que los protagonistas son latinos y le metieron un ingrediente más a la historia. Estos dos cambios a los que hago alusión, ¿son suficientes para armar otra película más de esta débil franquicia? Si lo vemos desde el punto de vista del cine como expresión artística, claramente esta producción es innecesaria, básica y no aporta nada al género de terror, de hecho solo lo sigue desprestigiando. Ahora, si lo vemos desde el punto de vista de los negocios, es un producto redondo que no se va a acabar en tanto y cuanto haya espectadores que pagan para verla en el cine. Es algo que no comprendo en términos de gusto, pero evidentemente hay gente que podría ver 5, 10, 20 entregas de lo mismo mientras tenga alguna vuelta de tuerca simple que refresque lo que vienen viendo hace años. Sólo en USA, la taquilla sextuplicó el presupuesto que usaron para filmarla, que fue sólo de 5 millones de dólares. Imagínense a nivel mundial... un negocio magnífico. Pasando a la crítica propiamente dicha, no hay mucho para agregar a lo que vengo diciendo de sus predecesoras. Situaciones ridículas donde el uso de la cámara en mano es inverosímil, como por ejemplo durante una explosión o al ser asaltado por una bruja enardecida. Por otro lado, los artefactos que se utilizan para aterrorizar están gastados y son poco originales. Golpes de sonido, imágenes que aparecen de repente, gritos... lo mismo de siempre. Incluso hay un robo descarado a la película "Chronicle" con el tema de los super poderes del protagonista. El humor se puede decir que mejoró un poco, pero no logra salvar a esta producción del desastre. Otro exponente más de la decadencia del fake documentary, que artísticamente no vale nada, pero monetariamente sigue siendo una gallinita de huevos de oro. No recomendable.
La dupla Scorsese - Di Caprio se vuelve a juntar para ofrecernos un cóctel de locuras y buen cine en "The Wolf of Wall Street". Cuando los que ya la habían ido a ver me decían lo salvaje y bizarra que era la película, no podía hacerme una idea bien acabada sobre lo que significaba, hasta que me senté los 180 minutos que dura el metraje y me entregué a la locura hipnótica del capitalismo en su expresión más bruta y descarada... ¡Qué experiencia por Dios! Este nuevo trabajo de Scorsese está dotado de escenas y diálogos que son clásicos instantáneos, que van a quedar dando vuelta en mi cabeza por mucho tiempo. Para resaltar en primer lugar, está la mirada cruda pero a la vez fantástica de un personaje insignia (aunque a los estadounidenses no les guste) del sueño americano. El joven talentoso con ideales y ganas de cambiar el mundo que rápidamente es tragado por la vorágine de una selva construida de billetes y vicios es sencillamente genial. El éxito de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio) es directamente proporcional al nivel de paranoia, drogadicción y corrupción que alcanza su persona en el mundo de los negocios, una concepción muy noventosa del capitalismo pero no menos cierta por esto. Scorsese exhibe durante 3 horas un aguijón que primero te seduce, luego te divierte y cuando estás en el máximo estado de disfrute te pica bien fuerte para que no olvides la crítica que hay detrás de toda esta parafernalia. Las interpretaciones son excelentes, tanto de Jonah Hill como de su protagonista máximo, Leonardo Di Caprio. ¡Teléfono para La Academia! Ya es hora muchachos... Di Caprio ofrece un Belfort tan excéntrico como seductor, un genio loco de la guita que te puede maravillar por 3 horas y más incluso. Soy del tipo de persona a la que más de 2:15 horas de película suele parecerle tedioso e incluso "El lobo..." podría haberse resuelto en menos tiempo, pero lo que ofrece en la pantalla grande es tan fantástico y crudo que podría haberlo visto por un par de horas más. Para aquellos que estén dudando sobre si ir a verla al cine, les digo que no se van a arrepentir. Es una película super divertida, pero a la vez filosa, que critica de manera implacable el sueño americano basado en el capitalismo feroz. Muy recomendada.
¡Qué difícil me resultó ponerle la nota final a esta película! Este último trabajo del director tunecino Abdellatif Kechiche es un magnífico ejercicio cinematográfico que tiene muchísimos puntos fuertes e interesantes a resaltar, pero también tiene algunos más débiles, que en mi opinión no lo dejan llegar a un "Excelente" directo. Para comenzar, los voy a situar un poco en la trama del film. "La vie d'Adèle" se centra en la vida de una adolescente francesa que pasa por la fase de descubrimiento sexual, luego por el descubrimiento del amor y finalmente por el descubrimiento de ella misma. Cuando hablo de descubrimiento sexual hago alusión a la orientación sexual, que en este caso se inclina hacia la homosexualidad. Kechiche no escatima en exponer explícitamente la práctica sexual gay entre sus protagonistas, por lo que si sos del tipo de espectador que se espanta con estas cuestiones, seguramente de entrada te choque y quizás te haga sentir incómodo/a. Sí, hay sexo entre mujeres y es bastante explícito. Si ya has superado esta cuestión en el cine, vas a poder disfrutar de otros elementos mucho más profundos que hacen a la calidad de esta película y vas a haber dado un gran paso hacia el siglo XXI. Para empezar con la crítica, voy a largar con lo que no me pereció tan positivo. Creo que Kechiche dio rienda suelta a algunos caprichos personales que no sumaron tanto al resultado final. Uno de ellos fue extender el metraje por 3 horas... no era necesario. Con 2 horas, 2 y 15 minutos a lo sumo, bastaba y sobraba. Por otro lado, minimizó algunas cuestiones del contexto en el que está inmersa la historia principal dándole por momentos un toque de historia de hadas que salía de la realidad diaria. Toca algunas cuestiones políticas y sociales como las marchas estudiantiles, la interacción familiar y las diferencias socio económicas, pero las toca muy por arriba, sin comprometerse demasiado con ellas. En este aspecto, creo que perdió un poco de fuerza su relato y lo desconectó un poco de la realidad. Pasando ya a lo positivo, es importante resaltar primero el ritmo de la narración y los planos que logra Kechiche. Las sensaciones y emociones que logra transmitir a partir de las miradas, los movimientos corporales y los primeros planos faciales, son realmente excelentes. La vocación con la que se encargó de filmar a la joven Adèle Exarchopoulos hace prácticamente imposible que no nos enamoremos de ella, tanto mujeres como hombres. El trabajo sobre Léa Seydoux también es muy bueno, pero se nota que le puso especial empeño al personaje de Adèle. Por otro lado, la labor de ambas protagonistas, Exarchopoulos y Seydoux, es sencillamente magnífica, entregándose al 100% en sus roles. Creo que su química en pantalla fue espléndida, tanto que por momentos te dejaba atontado. Finalmente, otra cuestión muy relevante, es que Kechiche tomó una historia de amor gay y la puso en pantalla sin tapujos, dotándola de una hermosura visual inigualable. Que estas historias lleguen a un público más mainstream es un gran avance para la igualdad de género. "La vie d'Adèle" es un film que se va a convertir en un clásico, por lo importante de su temática y por lo bien desarrollada que está su historia, sobe todo a nivel cinematográfico. Una peli fuerte que sirve para encontrarse con la vida misma.
"The secret life of Walter Mitty" es una de esas películas que proyectan mucho brillo, tanto que por momentos encandila al espectador con un montón de elementos que están asociados al motor principal, pero que no representan el corazón mismo del producto. Para que se entienda mejor, Ben Stiller viene a ofrecernos un film de muy buenas intenciones, que propone encontrarle a la vida un significado profundo, que vaya más allá de los paradigmas y rutinas que nos dominan todos los días. También nos ofrece fantasía y locaciones espectaculares de la mano de un equipo de producción bien copado y profesional que nos lleva a dar una vueltita por el mundo. Hay momentos realmente divertidos como la parodia a la película "El extraño caso de Benjamin Button" y otros momentos emocionantes como la bajada en street board por las montañas de Islandia. Entonces, ¿dónde está el problema del film? ¿Por qué no es un "Excelente"? El inconveniente llega cuando uno termina de ver la película y analiza detenidamente lo que acaba de ver. Cuando lo pensás en más detalle, te das cuenta que acabás de ver una historia que trata de transmitir un mensaje profundo acerca de la vida a través de una mirada un tanto superficial y banal de la misma. ¿Se entiende la contradicción? Ben Stiller trabaja sobre la importancia de las pequeñas cosas que hacen grande la vida a partir del uso de artefactos que no son pequeños ni simples. Para empezar, nuestro protagonista Walter trabaja en un departamento rutinario de una empresa que no es ni más ni menos que la prestigiosa revista Life, a través de la cual puede acceder a viajes por todo el mundo. No descubre que puede tomar las riendas de su vida y cambiar la realidad en la que vive sino hasta que viaja por 2 o 3 locaciones exóticas, que en la película son filmadas con gran pericia. Tampoco se ve expuesto a las situaciones cotidianas de la vida para descubrir su importancia, sino que tiene que pasar por erupción de volcanes, fronteras peligrosas y vuelos en helicóptero con pilotos borrachos. Vendría a ser como la mirada a la vida común y corriente de una persona a través de los ojos de otra persona que no es común ni corriente. Ben Stiller no es un tipo común y corriente y su vida no es la vida que llevamos día a día la mayoría de los mortales. El espectador entonces, que está más cerca del individuo común y corriente, sólo podrá ver la película como si fuera un lindo comercial que promociona la idea de viajar por el mundo como forma de crecer y alimentar el corazón. Es por esto que "La increíble vida de Walter Mitty" no llega a cerrarme en su elemento más importante. Si dejamos esta cuestión central de lado, se puede pasar un momento muy agradable con locaciones espectaculares resaltadas por una fotografía excelente, un actor que sabe muy bien como divertir al público y una banda de sonido hecha en el cielo.