"Poder sin límites" es una propuesta conocida pero distinta, es decir, las historias de cámara en mano hace rato que vienen atacando la gran pantalla, desde su precursora más comercial "El proyecto Blair Witch" pasando por un sin fin de películas de terror, hasta "Cloverfield", historia que en este formato presentaba efectos visuales espectaculares. En este caso, el director debutante Josh Trank nos ofrece una cinta de superhéroes (o anti héroes) "filmada por ellos mismos" al descubrir que han adquirido nuevos y espectaculares poderes al ingresar a una cueva misteriosa en una noche de fiesta y borrachera.
Lo original y atractivo de este trabajo tiene que ver con la cercanía que presentan los protagonistas con el espectador.











