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5 ene 2017

Hasta el último hombre: El mejor heroísmo

* * * *  MUY BUENA

"Hacksaw Ridge" es lo nuevo del gran Mel Gibson que vuelve con fuerza a la dirección. Hace diez años que no dirigía un film. La historia cuenta los actos heroicos del soldado del Ejército Estadounidense, objetor de conciencia, Desmond Doss. La película está basada en hechos reales. ¿Qué es un objetor de conciencia? Es una persona que se niega a acatar órdenes o leyes invocando motivos éticos o religiosos. ¿Qué tiene esto de interesante? Que el soldado Doss fue médico en el campo de batalla de la cruenta guerra entre Estados Unidos y Japón sin portar ningún arma y sin matar a ningún soldado rival para ser leal a sus creencias religiosas y morales.

27 feb 2014

Una familia numerosa: Los hijos de Vince Vaughn

* * *     BUENA

Es raro... no se si les pasa a ustedes también, pero cada vez que veo una comedia de Vince Vaughn pienso: Hay algo que no está bien... pero estoy entretenido y me estoy divirtiendo... ¿estaré bien? Sus películas suelen ser bizarras y a la vez un tanto trilladas, pero así y todo se las arregla para salir más o menos bien parado.
En esta ocasión con "Delivery Man" o "Una familia numerosa", como se la tituló en Argentina, nos entrega una de sus películas más edulcoradas, con algunos golpes bajos que no llegan a ser del todo groseros pero que se nota fueron pensados para ablandar el descreimiento del espectador, que ya lo tiene bastante encasillado en su personaje habitual de polaco-americano bruto pero de buen corazón. Acá interpreta el mismo rol, pero con un toque más fuerte de sensibilidad para llegar a un público más amplio.
¿De qué se trata la peli? Cuenta la historia de un polaco-americano desastroso pero de buen corazón que en su juventud, para ganar dinero, donó muchísimo esperma a una compañía que hizo uso y abuso del mismo para también ganar más dinero. Por ello, nuestro personaje irresponsable pero carismático, llamado David Wozniak (Vince Vaughn), se encuentra con la poco probable noticia de que es padre biológico de más de 500 chicos nacidos entre 1991 y 1994. Por supuesto, por más de que su excéntrico abogado Brett (Chris Pratt) le aconseja no relacionarse con los chicos, el protagonista decide conocer a uno de ellos, luego a otro y a otro hasta que se convierte en un vicio que no puede dejar. Esto le trae consecuencias en su vida normal y lo convierte en una persona distinta a la que era hasta el momento. De hecho, la noticia afecta bastante la turbulenta relación que mantiene con su novia Emma (Cobie Smulders). 
Como podrán leer, se trata de un trama que roza casi el drama y de hecho presenta entre sus gags de humor varios momentos lacrimógenos que hacen de este film una montaña rusa de risas y nudos en la garganta. No es de lo más inteligente, pero se deja ver y uno no sale de la sala pensando que le robaron el dinero.
Lo mejor tiene que ver con las interpretaciones de un hilarante Chris Pratt en rol de abogado y amigo del protagonista, una refrescante Cobie Smulders que le da otro aire a la gran pantalla y hasta la pequeña labor de varios jóvenes actores que hacen de sus hijos. Lo peor es que se hacen demasiados chistes sobre el tema del conflicto de identidad que tienen los jóvenes por no haber conocido a su padre biológico y eso por momentos toma tintes de mal gusto. La otra cuestión no tan buena, es la falta de expresividad del protagonista, Vince Vaughn. Está muy encasillado en un estilo de personaje, muy similar a lo que le sucede a Adam Sandler con sus roles. Creo que debería despedirse por un rato del polaco bonachón y buscar alguna vuelta de tuerca que lo haga más versátil.
Un peli que sin todas las luces, entretiene y se deja ver sin tener luego el remordimiento de sentir que estuvimos perdiendo el tiempo.


1 sept 2013

Aprendices fuera de línea: Formando un equipo con potencial

* * *     BUENA

Es interesante ver cómo una comedia norteamericana presenta una historia sin aspiraciones a grandeza. Y más aún lo es cuando esa historia sencilla logra dar en el blanco, proponiéndole al espectador una película fresca y divertida, que no se viste con el ropaje de la comicidad barata y carente de gracia. “Aprendices fuera de línea” consiste en una comedia que no ofrece nada novedoso para apreciar, pero lo que plasma en la pantalla es, precisamente, la ausencia de ese ingrediente que el género está explotando hasta el hartazgo en los últimos tiempos: la ridiculez. 
La historia nos presenta a Billy (Vince Vaughn) y Nick (Owen Wilson), dos vendedores chapados a la antigua que se quedan sin empleo luego de que la empresa para la que trabajaban quiebra. Para sobrevivir a esa difícil situación, Billy y Nick se anotan en un programa de práctica para jóvenes becarios de una de las empresas más prestigiosas del mundo: Google. El problema radica en que, aparte de ellos, decenas de jóvenes universitarios inteligentes y capacitados aspiran a ingresar a la firma. Así, los protagonistas (que desconocen todo lo relacionado con el mundo “on line”) deberán asociarse con algunos de esos “capos” de la tecnología y formar un equipo de trabajo. Si consiguen cumplir con cada uno de los objetivos que los evaluadores les propongan, sus integrantes ingresarán a la planta de empleados. Las tareas que les presentan convierten a la competencia en una verdadera batalla. Pero para alcanzar la meta final, deberán mezclar y potenciar las capacidades y talentos dispares de los seis integrantes, consiguiendo el espíritu de equipo.
Vince Vaughn y Owen Wilson son dos actores que son funcionales al género de la comedia liviana y desprovista de gracia. Sus participaciones en esa película no los va a redimir de ese pasado. Pero el mayor mérito consiste en que estos dos actores de fama considerable se unen a jóvenes actores y logran una química agradable de disfrutar. Este es el punto fuerte que se proyecta en la película: el equipo que conforman va logrando una unidad y solidaridad que los puede catapultar al éxito. El embrión de ese espíritu lo vemos en una escena en la que el equipo juegan un partido de Quidditch pero a lo “muggle” (los que están familiarizados con el universo de Harry Potter me van a entender a la perfección), en el que, montados en escobas, deberán pasar pelotas por aros, eludiendo el individualismo y tratando de comportarse de manera colectiva. Como unos mosqueteros multiplicados, comprenden el lema de “todos para uno y uno para todos”. Y una vez que adquirieron ese sentimiento de unidad, el espectador se va a divertir viendo cómo van cumpliendo los objetivos con inteligencia, picardía y creatividad.
El mensaje que el guión nos deja es trivial y, quizás, demasiado explotado cinematográficamente. Y se suma el hecho de que la película no nos deja ningún aporte valorable para el género. Pero estas circunstancias no menguan el buen resultado que consigue porque con esta comedia se puede pasar un buen momento, se deja ver (no van a salir a pedir la devolución del dinero de la entrada) y te deja una moraleja para pensar (sólo si querés hacerlo). Una buena opción para reírse un poco.

Crítica de Leonardo Arce



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